Por: Evidio Guillermo Martel
La provincia de Daniel Alcides Carrión-Pasco, indudablemente fue el escenario milenario de toda una historia ancestral más relevante que el ser humano ha podido experimentar con las primeras hordas que cazaban en las mesetas de Junín y Pasco y zonas altas de Tusi, Chacayán, Vilcabamba, Yanahuanca hasta Lauricocha. Ya que en estas maravillosas estepas, existía la abundancia de paleo lamas, animales antecesores de los auquénidos actuales, dando el nacimiento de una de las primeras agrupaciones organizadas post civilización.
Estos nómades como principal aliado, tuvieron a una diversidad de cadenas de abrigos naturales al pie de las cordilleras de Raura, Pichuyqocha, Jirishanka, Yarupajä, y el Wäywash en las regiones de Junín, Pasco, Huánuco y Lima, lo que se convirtieron en lugares de hospicio, descanso y abrigo donde pernoctaban y se protegían de las lluvias y la crudeza de las heladas. Siendo así, los principales escenarios pétreos para la vivencia paleolítica que por necesidad de cubrirse utilizaron las pieles de los animales que cazaban.
Las cuevas de Akaqlluy Machäy-Huayllay y Piedras Gordas en Pasco, son evidencias arcaicas de la presencia de estos cazadores hace mas de 12 Mil años a. c. que cazaban en chäku, años más adelante con la recolección de semillas y frutos en la parte baja. Generándose así, la creación más importante de grupos trashumantes que fueron organizándose paulatinamente y que con el paso del tiempo se consolidaron como las primeras civilizaciones andinas, guiados y liderados por un jefe inteligente, recio, rebelde, valiente y trabajador que conducía con mucha sapiencia y valor, pese a las situaciones paupérrimas que tuvieron que enfrentar.
Varias investigaciones científicas sostienen que aquellos cazadores, al Perú habrían llegado hace mas de 22,000 años a.c. tal como lo demuestra el estudio realizado en las cuevas de Pacaicasa y Píkimachäy-Ayacucho, Pächamachäy en Junín. En cambio las cuevas de Uchuk Kumpanga, Wäska Ränra, Pächakuyün y Tinaja en Huánuco, así como los farallones y cuevas existentes en las tres cuencas del Chaupiwaranga, aun no existe ninguna investigación científica que darían otras luces.
De acuerdo al acucioso e investigador Vilcabambino Evidio GUILLERMO MARTEL, en las cuencas del rio Tingo, Pariamarca, Tawarmayu, Vilcabamba y Chaupiwaranga, existen una diversidad de muchos abrigos naturales donde habitó el hombre cazador con Waraka que utilizó estas cuevas como viviendas para comer y dormir, así como también para sus rituales antes de salir de caza; donde existen diferentes pictografías así como herramientas, utensilios y armas líticas, esquirlas, cuchillos, raspadores, lascas y algunos instrumentos de hueso dejados en estas cuevas, que mas adelante realizando excavaciones arqueológicas se podrán hallar mayores evidencias para poder descifrar con exactitud el año de su asentamiento mediante la prueba de carbono 14.
ABRIGOS NATURALES EN QUISWARKANCHA
VILCABAMBA.
En el caserío de Quiswarkancha, distrito de Vilcabamba, provincia de Daniel Alcides Carrión, se encuentran un conjunto de cerros cuevas y farallones donde habito el hombre prehistórico, resaltando los de Wänka, Wänka, Äukin Rägra, Pachachaka, Shilkay, Donde Rägra, Shäywa, Luychu Wayín, Diablo Machäy, Potrero, Shänsha Gaga, Jírish Machäy, Zaguán Pünku, Mishi Waganän, Püka Machäy e Ishanka Rägra; asimismo Muña Rägra y Chilka Rägra estos dos últimos en el caserío de Pichuikancha.



