EL HACEDOR DE COSAS MARAVILLOSAS

Por Arlindo Luciano Guillermo

Mario Malpartida es un escritor inagotable, no descansa de leer ni fabricar ficciones, vigente en el tiempo y el aprecio incondicional de los lectores. Tiene un escaño preferencial y justo en la historia de la literatura local y nacional; es autor del bestseller regional: Pecos Bill y otros recuerdos. Si alguien tiene la primera edición de 1986, con el tranvía en blanco y negro en la carátula, no preste, léalo una y otra vez para deleitar la prosa refinada, el tono evocador y embriáguese con el sentimiento de la nostalgia y la infancia feliz a pesar de las carencias. Mario Malpartida, abuelo de tres nietos, acaba de publicar una novela corta de rápida y entretenida lectura: El mago del papel (2022, Pág. 60) cuyo personaje es Leo, “de poderosa imaginación”, experto e ingenioso en origami o papiroflexia que inicia una aventura para conseguir una exótica orquídea para Stephany Gimena y Narvi Sophía. Todo ocurre en la imaginación infantil y la destreza del origami.     

El mago del papel, libro elegante, de lenguaje sencillo y directo, de ternura paternal, tono emotivo, exaltación de la imaginación infantil, concurso de valores éticos, propósito pedagógico y exploración de escenarios lejanos y maravillosos.

En esa historia literaria hay tres niños: el niño escritor, el niño ilustrador y el niño personaje. Estos se alinean cómodamente para construir una aventura fantástica que solo ocurre en la imaginación de Leonardo Miguel mientras está despierto, a diferencia del aviador de El principito (desierto) y de la niña Alicia (orilla de un río) en Alicia en el país de las maravillas que están dormidos durante la ficción del relato.  El libro incursiona en el mundo de la fantasía que hechiza y encandila al lector por la factura de la imaginación de Leo. No se necesita ser un lector trajinado y experimentado para comprender la riqueza literaria y argumental de la ficción. El mago del papel es un elogio de la ternura y la imaginación, un canto al amor parental, admiración por lo que pueden ser y hacer los niños y el inmenso afecto del abuelo escritor.

En momentos de crisis política, desilusión, fragilidad institucional y desconfianza, la literatura infantil momentáneamente permite disfrutar de la vida y la imaginación como para no perder la sensibilidad y la aptitud de incursionar en la ficción literaria. El niño y el adulto, desde diferentes perspectivas, gozan de las aventuras de Leonardo Miguel que confecciona un avión ave picuda de papel para llegar a Cerro Nuevo y de allí a Montaña Siniestra para conseguir la orquídea exótica Waqanki con rocío en los pétalos morados. Luego de la lectura retornamos a la realidad concreta y social, pero satisfechos de haber compartido la habilidad y creatividad de un niño para fabricar objetos diversos de papel. La finalidad pedagógica de El mago del papel es subalterna al disfrute de la ficción literaria. Antes que aquilatar la cultura pacifista, saberes previos, interés por el estudio y la investigación, enfoque por competencias, lealtad, superación de la adversidad o resolución de conflictos captura el interés del lector, obsesivamente, la misión de Leonardo Miguel en Montaña Siniestra guiado por un Indiana Jones y gambeteando el acecho del Chullachaqui, “el guardián del bosque”.       

Escribir literatura infantil es una tarea de alta responsabilidad. Exige, en primer lugar, empatía con el pensamiento y la psicología del niño; es decir, adecuar la historia y el lenguaje al lector idóneo. No necesariamente se tiene que apelar a la narración lineal y cronológica. En el caso de El mago del papel hay uso de técnicas modernas como los saltos temporales y espaciales y el flashback, que un niño lector está en capacidad de entender y agarrar la vida ni de la lectura. “Mis tres personajes son de carne y hueso”, dice Mario Malpartida. Se refiere a los nietos amados. Es que la literatura, infantil, fantástica o realista, no procede de la nada; tiene una fuente objetiva. En el ámbito de la literatura atraviesa un proceso de transformación inteligente y oficiosa para convertirse en ficción literaria con persuasiva verosimilitud. La creación literaria demanda investigación, exploración y consulta de documentación para reforzar la escritura.              

El mago del papel en el niño, sin duda, tiene un efecto motivador para la creatividad (origami), la imaginación (aventura a Montaña Siniestra) y la convivencia asertiva (familia nuclear) cuyo propósito cumple a cabalidad Mario Malpartida. Para un lector adulto tiene tres lecciones: 1. La satisfacción de leer una ficción ingeniosa y tierna con lenguaje ágil y sencillo; 2. La lectura y la educación familiar, en un entorno afectivo y de flujo cultural con biblioteca, un abuelo amoroso, libros y paciencia, son lo más idóneo para el crecimiento competente de los niños; 3. A través de la leyenda de la princesa incaica y del Chullachaqui y la comunidad jíbara se aprecian la literatura oral y la pluriculturalidad. El mago del papel hace guiños a El principito, Los viajes de Gulliver y a Alicia en el país de las maravillas por la imaginación magistral y persuasiva, el simbolismo universal y las lecciones éticas vigentes en el tiempo y en la civilización. Este libro tiene los méritos suficientes para ser leído en la escuela merced al plan lector. La literatura infantil, escrita por un adulto, tiene que respetar estrictamente la psicología del niño, los intereses y el lenguaje adecuado. El aprendizaje del origami a Leonardo, que va a terminar la primaria, le permite construir hábilmente un avión de papel para emprender una aventura exitosa en Montaña Siniestra. Mario Malpartida es el padre de Pecos Bill y el abuelo del mago del papel.