Senegal se coronó campeón de la Copa de África de Naciones, por primera vez en su historia, al derrotar por penales a Egipto por 4 a 2, después de igualar 0 a 0 en los 90 minutos reglamentarios y los 30 del tiempo extra.
Para Senegal, anotaron Koulibaly, Diallo, Dieng y Mané, mientras que para Egipto, convirtieron Zizo y Hamdi. Mané escribió su propia historia: había fallado un penal en el comienzo del partido y luego anotó el que valió el primer título continental para su selección.
El partido culminó sin goles, pero las emociones comenzaron temprano; apenas se jugaban 3 minutos, Ciss ingresó al área egipcia y Mohamed Monem lo derribó. El árbitro sudafricano Victor Gomes no dudó en sancionar el penal.
Mohamed Salah, compañero de Mané en Liverpool, le dio un par de indicaciones a su arquero, Mohamed Gabaski. El remate estuvo a cargo de Mané, que le pegó un derechazo fuerte y al medio. Pero Gabal, que se arrojó apenas a su derecha, lo desvió.
Aún con el 0 a 0, la balanza del merecimiento estuvo más inclinada en favor de Senegal, que exhibió más ambición en busca de su primera consagración. Egipto, más cauto en sus movimientos ofensivos, buscó asustar con las individualidades de Salah.




