Por: Arlindo Luciano Guillermo
Reynaldo Ostos Miraval fue elegido democráticamente, en elecciones universales y directas, rector, para los próximos 5 años, de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, patrimonio de la educación superior de la región Huánuco y alma máter de cientos de profesionales que lideran instituciones, empresas y ocupan cargos públicos y políticos. Ahora la Unheval está alineada a la nueva ley universitaria. Ninguna universidad actúa ni se desempeña al margen de la ley. La universidad es (o debería ser) paradigma de ejercicio democrático del poder político, la vigencia de la libertad, la tolerancia ideológica, la pluralidad académica, escenario predilecto para la investigación científica, el estado de derecho y el respeto por la institución.
El flamante rector Ostos Miraval tiene grandes desafíos. Problemas van a aparecer por todos los lados. Hay que darles la cara y poner en prueba la capacidad para resolver problemas en equipo y socialización, donde el componente estrictamente técnico debe conjugarse con el político para tender puentes y generar concertación. El primero en la lista es el mejoramiento sustancial de la calidad de enseñanza de los docentes para mejorar la preparación de los estudiantes. La enseñanza, en el siglo XXI, se fortalece con el apoyo de tecnología, innovación, didáctica efectiva, investigación diaria y actualización de información. Un docente universitario es un líder de opinión, quien, se supone, maneja información reciente, “fresquecita”, para dar respuesta a los interrogantes de los actores de la comunidad universitaria y a los ciudadanos ávidos de novedades. La innovación debe estar en la agenda de la nueva gestión. Si no hay innovación (es decir “cosas nuevas para situaciones nuevas”) la universidad y cualquier otra institución está condenada a la rutina, al rezago incomprensible y a la incapacidad de comprender la realidad social, económica y cultural. Una institución que vive de espaldas y sorda a las necesidades urgentes de la sociedad se hace un harakiri. En PERÚ 21 (29-08-16), Francis Gurry, director de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), que agrupa a 120 países del mundo y algunos de América Latina, dice: “Invertir en innovación es fundamental para impulsar el crecimiento económico a largo plazo”. En el informe periodístico, el Perú ocupa el puesto 71, por debajo de Colombia, Méjico y Chile.
Liderar, gerencia y conducir una institución universitaria requiere conocimiento, vocación de servicio, interés por el fortalecimiento de la institucionalidad. No es lo mismo gobernar una escuela de posgrado, un decanato, una jefatura de departamento o una facultad que hacerlo con la universidad, donde hay una finalidad específica: enseñar con esmero y calidad a los estudiantes; y una gran responsabilidad social y política: aprovechar los recursos económicos para invertir en investigación, laboratorios, acreditación, tecnología, modernización de la gestión pública y mejora de las estrategias de enseñan de los docentes. Una universidad se prestigia con el desempeño de los profesionales que estudiaron en tal o cual universidad. Reynaldo Ostos y su equipo tienen la responsabilidad para convertir a la Unheval en una universidad con liderazgo, atractiva para jóvenes de países latinoamericanos, con estabilidad institucional y competitiva en el contexto nacional y mundial.
Ganar las elecciones es la recompensa a esfuerzos comunes, liderazgo persuasivo y propuesta cuyo “menú” es el plan de gobierno. Ahora viene la implementación del plan ofertado al electorado. Entra también a tallar, para una buena gobernabilidad, la convocatoria a los miembros de la lista que no ganó las lecciones. Hacerlos participar de la gestión es un gesto político que abrirá las puertas de la concertación sostenible y del diálogo abierto, que privilegie los intereses de la universidad y la calidad de enseñanza de los estudiantes. La concertación, que significa suma de voluntades y actuación sobre la base de una hoja ruta sincera, sin dobleces ni falsas expectativas, es necesaria en una gestión. Solo el rector no resolverá los problemas de la universidad ni empujará solo el carro de la acreditación y del despegue académico y profesional de la Unheval. Pasadas las elecciones vienen el gobierno y la ejecución de los planes y proyectos. Todos deseamos que la gestión del Reynaldo Ostos tenga éxito, mejore la universidad, eleve el nivel académico, le dé proyección nacional e internacional. El éxito de Ostos es el éxito de la Uheval, de la comunidad universitaria y de la sociedad huanuqueña.
La universidad no debe desentenderse de promocionar el debate político, científico y social sobre problemas aún irresueltos de Huánuco. La articulación con los municipios y el gobierno regional engancha a la universidad para demostrar en qué puede aportar, cuál es su contribución. A Reynaldo Ostos y su equipo les corresponde ahora gobernar. No tiene largos años, sino solo 5. El tiempo en la gestión y el poder pasan rápidamente. Los resultados hablan de modo elocuente de la eficiencia de la gestión. No se necesita hacer publicidad ni hablar hasta por los codos. Trabajar, concertar, escuchar a la comunidad universitaria, “tomarse un café” para dialogar con la oposición no equivale a ceder ni dar concesiones por debajo de la mesa. Sin gobernabilidad la gestión tambalea, se agudizan las contradicciones y se corre el riesgo de ir hacia el caos y la ingobernabilidad. Una oposición responsable promueve la agilización de la gestión. Una oposición tiene que proponer, facilitar y dialogar. Una oposición intransigente, que solo busca debilidades, errores y que hace leña del árbol caído, es absurda, inviable en democracia.
La Universidad Nacional Hermilio Valdizán ya ha superado los 50 años de vida institucional, tiene una infraestructura moderna y vistosa, cuenta con algunas facultades y especialidades acreditadas, docentes con doctorados y estudiantes de las 11 provincias de Huánuco que forjan su destino profesional. Ahora la Unheval tiene la oportunidad de crecer, con las nuevas autoridades, no solo en infraestructura, sino en calidad de profesionales, trascendencia de la investigación científica, fortalecimiento de la acreditación y el despegue académico hacia la excelencia y la competitividad. Que un estudiante egresado de la Unheval no tenga nada que envidiar, a la hora de la “odiosa comparación” y el acceso al mercado laboral, a uno de la PUCP, UPC o Universidad de Lima. Las buenas intenciones se quedan en el papel o en la conversación. Ahora viene la acción, las decisiones correctas y la concertación para gobernar la Unheval y conducirla por el camino de la acreditación total, la calidad de la enseñanza y de la innovación. Todos queremos que Reynaldo Ostos sea un exitoso, probo y eficiente rector. ¡Que así sea por el bien de Huánuco y de la universidad!



