Consejeros se rebelan

El lunes 3 de enero, se reunieron los consejeros regionales para evaluar el presupuesto solicitado por la gestión de Juan Alvarado para este 2022. Pero, luego de dicho análisis, el Consejo Regional terminó desaprobando la petición. Parece que luego de tres años el Consejo Regional termina rompiendo las buenas relaciones con Alvarado.

Recordemos que durante estos tres últimos años, Alvarado ha contado con la aprobación mayoritaria de los consejeros.

Por otro lado, esto es válido, y más vale tarde que nunca, decir las cosas como son. Total, la gran mayoría de ellos cuenta con una alta desaprobación ciudadana. Sin embargo, al levantar la voz ahora y protestar, tienen una alternativa u opción a poder cambiar esa tendencia.

Tampoco se ha trabajado conjuntamente con los pobladores y demás autoridades.

Por supuesto que Juan Alvarado ha echado la culpa a la pandemia, a los pocos recursos que tiene para gastar, al MEF que tiende a depositar el presupuesto a última hora, y otras excusas más… Pero sabemos que la realidad ha sido otra, que no ha habido ningún interés por servir al pueblo, sino para servirse a sí mismos.

Alvarado y sus funcionarios han negado muchas veces la entrega de documentación al vicegobernador y, en algunos casos, a los consejeros. No les gusta la fiscalización, es obvio, las irregularidades abundan.

Según el consejero Salazar, todos los años es lo mismo. No hay cambios, no se ejecutan las obras y la falta de capacidad de gestión es evidente, etc. Y por otra parte, las trabas burocráticas en el Ministerio de Economía son grandes, a eso se le suma la ineficiencia al momento de realizar los expedientes, los cuales terminan con tremendas observaciones. Una vez están subsanadas, muchas de estas obras terminan direccionadas a cierto ganador o ganadores, dándole como un círculo vicioso la corrupción.

Lo más preocupante acá es la calidad de gasto, la cual ha sido sumamente pobre, a pesar de que han gastado cientos de millones de soles.

Por ejemplo, en el caso de hospitales como el de Tingo María, sigue aún sin terminar. Ahora por la temporada de lluvias las carreteras continúan bloqueándose con los huecos de inundaciones. Obras de sistemas de agua y desagüe no se han culminado. Lo más triste, es que durante estos dos años no se han mejorado los cientos de escuelas que existen en la zona rural y que tienen serias falencias.