Simeón Osorio Gargate fue sentenciado a cadena perpetua tras ser declarado responsable del delito contra la libertad sexual, en la modalidad de violación sexual en agravio de su propia hija de solo diez años. La medida fue dada por el Juzgado Penal Colegiado de Cerro de Pasco.
Según la investigación y acusación realizada por el fiscal Enrique Tito Condori de la Fiscalía Provincial Mixta de Paucartambo, los hechos ocurrieron en el año 2014.
De acuerdo al expediente, el hoy sentenciado y sus hijos, entre ellos la menor agraviada, fueron abandonados por su madre, situación que aprovechó el depravado para ultrajar sistemáticamente a la menor de diez años.
Se conoció que la menor se quedaba cuidando a sus otros hermanitos menores, mientras sus hermanos mayores se iban a trabajar. Ocasión perfecta para que el desalmado sujeto consumara el delito que lo llevó a la prisión de por vida.
Los magistrados dispusieron también el pago de 5000 soles por concepto de reparación civil a favor de la menor agraviada.
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Condenan a padre que se masturbaba en presencia de su hija
Julio Mario Alvarado Rojas fue sentenciado a 13 años de prisión efectiva, tras ser hallado responsable del delito contra la libertad en la modalidad de exhibición y publicaciones obscenas y actos en contra el pudor en agravio de su hija.
Según el expediente, el sujeto mostraba videos pornográficos y realizaba tocamientos indebidos a su hija, desde que solo tenía seis años de edad, aproximadamente. El hecho ocurrió entre los años 2012 y 2014.
Los terribles sucesos salieron a la luz el 27 de julio del 2016, cuando la prima de la menor agraviada, le prestó su laptop, y al revisar el historial de búsqueda, se percató que la pequeña había visto videos pornográficos.
La prima la interrogó y fue cuando confesó que su padre le hacía ver videos pornográficos, de inmediato comunicó a la madre de la menor, quien también le preguntó y la pequeña le indicó que no solo le hacía ver videos pornográficos, sino que también le realizaba tocamientos indebidos.
Según la investigación fiscal, entre los años 2012 y 2013, cuando la menor apenas tenía 6 o 7 años de edad, el sujeto le hacía ver pornografía en la casa de la abuela de la menor, ubicada en la avenida Girasoles n. 213, Paucarbambilla, distrito de Amarilis, donde vivía junto a la víctima.