SE DEBE APUNTAR AL CAMBIO DE ACTITUD

Por: Arlindo Luciano Guillermo

David Fischman, gurú del liderazgo transformacional, la autoestima, la motivación y la felicidad, estará en Huánuco el sábado 26 de agosto. Escucharlo oxigenará la rutina en la administración pública, cuestionará la falsa creencia de que el destino de los pueblos está en las manos de un solo ciudadano que se considera único, insustituible y mesiánico. Escucharlo permitirá a los ciudadanos huanuqueños abrir los ojos para ver mejor qué hacemos, por qué hacemos y a quién servimos. Escucharlo valdrá la pena porque no basta hacer realidad los sueños y alcanzar las metas, sino también disfrutar, siendo exitoso, de la felicidad. “Hay exitosos infelices”, dice David Fischman. Escucharlo permitirá aclarar conceptos y prácticas. ¿Es rentable la felicidad? ¿Cómo actúan nuestros líderes locales en la política y en la administración pública? ¿Quién vive mejor: el que tiene plata, llena la barriga o el que vive feliz con lo necesario? ¿Cuál es el grado de motivación que tenemos en la vida familiar, en el trabajo, con uno mismo? ¿Existe una receta para el éxito, la prosperidad de la empresa y la felicidad?
David Fischman cuenta que un león le dijo a todos los animales de la selva: “Si no mandan un animal por día me los como a todos en este momento.” Se produjo inmediatamente un consejo y decidieron que el conejo fuera el primero en ser sacrificado. Resignado a su suerte, el conejo se presentó, agitado, pero con una luz de esperanza, ante el león y le dijo: “León, aquí estoy para que me comas. En el trayecto, otro león casi me come. Está en la orilla de la laguna. Dice que es el león más feroz de la selva.” El león furioso replicó: “Dónde está ese león. Yo soy el más feroz de la selva.” El conejo responde: “No, no. Hay un león que dice que es el más feroz de la selva. Está junto a la laguna.” “Llévame a ver a ese león”, exigió muy descontrolado el león. El astuto conejo lo llevó al borde de la laguna. Le mostró su reflejo en el agua. “Ahí está el león”, le dijo. El león rugió fuerte mirando su reflejo. El león estaba convencido de que allí había otro león. Rugía una y otra vez, el eco regresaba más fuerte. No soportó más y se lanzó al agua para pelear con su reflejo. Chapoteó como pudo. No encontró nada y se ahogó. La moraleja es simple: el ego cuando más grande puede desquiciar y provocar consecuencias fatales a cualquier mortal. El ego es una “máscara”, “una droga adictiva”, venda los ojos, no escucha, es prepotente. El león de la fábula no acepta que otro sea más feroz que él. Así hay, muy cerca de nosotros, ciudadanos que creen que por el poder político o económico deben ser mejores que otros. El ego revela baja autoestima, carencia de efecto y estimación social.
El primer libro que conocimos de David Fischman fue El Espejo del líder donde, a través de reflexiones, citas textuales y relatos populares, explicaba, didácticamente, que el ego sin control es la causa de la infelicidad, la mediocridad de los líderes y la improductividad de la empresa. Luego leímos El secreto de las siete semillas que planteaba la necesidad urgente del autoconocimiento de uno mismo, la práctica de la humildad, la vigencia de las experiencias superficiales y las inconscientes. Según Fischman una semilla machacada, por más que se deposite en tierra fértil, jamás geminará. Recientemente ha publicado La inteligencia espiritual en la práctica. Una vez más reafirma que vivir rutinariamente, sin ánimo, sin propósito, no tiene sentido. Si el ego sigue inflado siempre habrá infelicidad. Visibiliza el ego ruidoso y silencioso. El primero es intolerante, autoritario y vanidoso; el segundo, humilde, modesto, comprensivo. El liderazgo transformacional pone sobre la mesa el perfil del auténtico líder en todos los escenarios donde se ejerce poder, decisiones y se trabaja en equipo. El ego es una ilusión, dice Fischman. En esencia, todos los libros de Fischman atacan frontalmente al ego como origen de la soberbia, del descontrol emocional, del liderazgo individualista y del autoritarismo. En los libros se propone que el fin supremo de la vida es la felicidad. En Motivación 360° se centra en la función de la motivación en el ciudadano, la vida, la familia, la empresa y la sociedad y cómo afecta a los colaboradores y los líderes. La motivación real genera compromiso, honestidad y mayor productividad.
Para David Fischman existen 5 perfiles de líder. 1. Líder ausente. Es un fantasma, no hace nada, nada decide. No motiva, no inspira. Es como si no estuviera presente. Se distrae en todo, no le interesan los colaboradores ni las metas. 2. Líder transaccional. Considera que los colaboradores deben ser efectivos con recompensas económicas. No le interesa trabajar corporativamente ni en equipo. El liderazgo se debilita cuando desaparece la recompensa. 3. Líder transformacional. Motiva a los colaboradores hacia “causas trascendentales”. Actúa sobre la base de la vocación de servicio, predica con el ejemplo, valora el esfuerzo, el talento y las iniciativas de los colaboradores. Es el líder ideal, el que debemos tener en todas las empresa, en la familia y en la administración pública. 4. Líder sin autoridad. Para ejercer liderazgo no es necesario ocupar cargos, tener poder político o económico. Cuando el líder no resuelve problemas, no asume responsabilidades y se afana en buscar culpables, los colaboradores toman iniciativas y proponen soluciones. El líder se ve obligado a aceptar que sin cargo se ejerce liderazgo. 5. Seudolíder. Es un líder tóxico y sin ética. Se impone por los méritos académicos, no es humilde, siempre hace alarde de quién es y qué cargo ocupa. Es egocéntrico, manipulador, soberbio, no hace lo que dice ni lo que piensa, busca poder para satisfacer sus propios intereses, relega a los colaboradores a una condición de subordinados.
La presencia de David Fischman debe apuntar a cambiar las actitudes de los líderes, los ciudadanos y de los funcionarios públicos. Si no hay un compromiso sincero de cambio de actitudes, la conferencia de Fischman, por muy excelente que fuera, será un tiro al aire, se habrá gastado pólvora en gallinazo. Huánuco necesita liderazgo constructivo, decente y motivacional. No es lo mismo éxito que felicidad. La sociedad actual, con deterioro de valores morales, avasallado por el consumismo, el pragmatismo delirante y el deseo demencial por poseer bienes materiales, deja de lado la espiritualidad, el afán de vivir feliz, tolerar los defectos de los demás y aceptar al prójimo tal como es. David Fischman es una gran oportunidad para repensar seriamente que las actitudes positivas, el respeto al usuario y la decencia deben primar en el desempeño diario del maestro, del médico, los gobernantes, los padres de familia, los hijos, los amigos y de los servidores públicos. Fischman tiene la dura tarea de vulnerar la resistencia al cambio, la rutina y el ego inflado de muchos ciudadanos huanuqueños. ¡Que así sea!