Escrito por: Joaquín Lorente
El manejo de las finanzas es un tema recurrente y clave en nuestras familias o empresas, y el efecto de la pandemia así se ha encargado de demostrarlo. La proximidad de las fiestas navideñas también hace pensar en la necesidad de disponer de recursos monetarios para atender necesidades diversas. Si tenemos un negocio o empresa podría ser para cubrir la campaña navideña, y como personas naturales para los gastos de navidad. Por el lado de los negocios, el dinero normalmente nos permite poner en marcha cualquier proyecto, y por lo general los recursos con los que se cuenta son limitados o resultan insuficientes para satisfacer los requerimientos, sea durante las operaciones del negocio (ciclo operativo), para consolidar y hacer crecer tu negocio (expansión) o para cubrir la demanda.
¿Qué hacer entonces? Buscar financiamiento, que es el conjunto de recursos monetarios o no que recibe una persona, natural o jurídica, para llevar a cabo una actividad económica o atender el pago de alguna necesidad. Hoy en día el mercado ofrece varias alternativas de financiamiento.
¿Dónde financiarse? Hay tres posibles fuentes: 1. De las ganancias, es decir de los propios fondos que generan los propios negocios o empresas. 2. De los fondos adicionales, que los propietarios mismos o los socios (si es que los hay) estén dispuestos a invertir. 3. De terceros, que proceden de la familia, de proveedores o de alguna institución financiera (Bancos, Financieras, Cajas, Cooperativas, etc.).
Es usual que al empezar un negocio (sin importar su tipo) el financiamiento o “apalancamiento” venga de tus propios recursos, de familiares, amigos o de tus socios. Acudir a una institución financiera para que te puedan prestar dinero para empezar un negocio normalmente es improductivo, pues ya deberías tener un buen historial de crédito (récord de pagos) y al principio el futuro de tu empresa o negocio es aún incierto. Una salida rápida a esto son los créditos con garantía pignoraticia que avale la operación de préstamo.
Sin embargo, al obtener cualquier tipo de financiamiento debe quedar claro que se está asumiendo una obligación, un compromiso de pago, y que debe corresponder con las posibilidades reales de pago que se tiene para no caer en incumplimiento o morosidad. Muchas veces en la fase inicial de los negocios conviene avanzar con los recursos propios y no desesperarse, pues una vez que tu negocio o empresa vaya creciendo y se vaya posicionando, aparecerán oportunidades para acceder a una variedad de alternativas formales de financiamiento, como son los créditos de los proveedores y de las empresas financieras.
¿Qué saber antes de financiarse? Tres aspectos:
- Identifica tu necesidad de financiamiento. Debes tener muy claro el uso que le darás al dinero, tomando en cuenta aquello para lo que realmente necesitas; esto te ayudará a definir la moneda, el monto y el tiempo por el que solicitarás el crédito.
- Busca información relevante. Evalúa con detenimiento todas las opciones disponibles para esa necesidad. Cuanto más compares es mejor. Hoy en día Internet nos facilita muchas cosas sobre ello. Si en tus alternativas está una institución financiera, procura contactarte con ésta para que un asesor de créditos te dé más información y te aclare tus dudas.
- Elige y decide bien. No aceptes un crédito basándote solo en la tasa de interés, estudia y define bien la cuota, el plazo y la fecha de pago, sea cual fuere la fuente de financiamiento. Además, debes considerar otros aspectos no menos importantes como son el trato o calidad de servicio que te ofrezcan, facilidades de pago, los descuentos, beneficios adicionales y relaciones con esa u otras entidades financieras. Procura no aceptar una “oportunidad”, por más atractiva que parezca, de financiamiento que no podrás pagar o no necesitas; al hacerlo podrías estar poniéndote una “soga al cuello”. Si ya adquiriste tu crédito, sé puntual con tus pagos, así evitarás las multas por moras y mantendrás un récord limpio en las centrales de riesgo. Recuerda que si tienes un negocio te corresponde multiplicar tus ventas y, consecuentemente, tus utilidades para que puedas tener holgura y pagar tus cuotas.
- Contar con un asesor financiero. Un aspecto muy importante y frecuentemente descuidado es el asesoramiento financiero (sea antes, durante o después de tomar un crédito). Muy bien por las empresas que tienen un área financiera, pero la realidad nos indica que muy pocas personas o Mypes tienen un asesor financiero, y en aquellas que se interesan en sus finanzas lo que normalmente ocurre es que dejan que su contador cumpla ese rol, y usualmente no lo hacen, sea porque no son especialistas o porque sólo son contratados para el registro contable y el pago de impuestos.
En ese sentido, es importante para toda persona o empresario tomar la decisión de manejar sus finanzas, de capacitarse o de tomar asesoría financiera para conocer su situación financiera, evaluar sus resultados, proyectarse y poder anticiparse a situaciones inesperadas. Eso es saber adelantarse a los problemas.




