El comportamiento de los consejeros y regidores últimamente está haciendo noticia por sus actitudes exageradas en sus labores de fiscalización.
En el Gobierno Regional, acogiéndose a su poder de decidir mediante acuerdos del Consejo Regional en el que facilitan y ayudan al trabajo e iniciativa del gobernador y sus gerentes, los consejeros (haciendo uso de su labor fiscalizadora) abusan al extremo que imponen sus caprichos con tinte de venganza o de resentimiento muchas veces cuando no logran algo conveniente a sus intereses personales. Pero en ningún momento, buscan el diálogo para la solución de algún problema, como se dice, lavando los trapos sucios dentro de casa.
En la Municipalidad, algunos regidores se escandalizan porque se contrata personal para limpieza y seguridad. Acaso no es necesario tener seguridad para “Pepe” Chaupis, que prefiere que a la feria comercial y la feria ganadera se las tenga cochinas o para la regidora Calvo, de quien poco conocemos sobre sus aportes en beneficio de Huánuco, está mal que se limpie la ciudad, acaso no sabe que, para estas fiestas junto con los turistas, llegan sujetos de mal vivir. ¿Acaso alguno de estos tenía intereses particulares con estos festejos?
La labor de consejeros y regidores es de gestión, que en buen cristiano significa trabajar por este departamento y por la ciudad, y ayudar ya sea al gobernador o al alcalde para que este noble pueblo progrese. El hecho de ser oposición no significa destruir todo o que no se haga nada. ¿Por qué no se dan unas vacaciones y visitan Arequipa y aprendan cómo trabajan un aniversario, y, si algo anda mal, se soluciona con aportes mediante el diálogo? Dejemos de ser negativos alguna vez pues.
No es que estemos del lado de estas autoridades, porque hay cosas que están mal, pero no por ello, debemos destruir sino aportar informando a la colectividad de cómo se trabaja.



