Los ejercicios físicos que realizaron PPK y sus ministros antes de iniciar el Consejo de Ministros en la explanada del Palacio de Gobierno, han originado muchos comentarios positivos y negativos, estos últimos de sus enemigos los fujimoristas.
Que Palacio no es lugar para hacer deporte, claro, pero el objetivo es hacerlo para demostrar que el deporte tiene muchas virtudes y es provechoso para la salud del pueblo, y si el presidente quiso promover la educación física, qué mejor que haciéndolo con el ejemplo.
Que la congresista Karina Beteta se fijara en las marcas de las zapatillas de los ministros o en su indumentaria con las marcas Nike o Adidas es lo de menos, y no puede ser motivo para hacerles críticas fuera de lugar. Estas marcas son empresas y nombres casi corrientes en nuestro medio, los usan todo el mundo y no son exclusivas de la gente adinerada. Como profesionales y autoridades que ganan bastante dinero pensamos que están en su derecho de elegir la marca de su agrado. Doña Karina sigue viviendo en Cayrán y con esa mentalidad piensa que como en su época se usaba la marca de zapatos y zapatillas Siete Vidas, especialmente en las zonas rurales, todos deben usarlos.
¿Acaso es más importante la marca de las zapatillas, que el practicar deporte que tanta falta nos hace? Y si todo lo que hace el presidente PPK está mal, que doña Karina le dé la contra produciendo leyes que beneficien a esta ciudad y al país, que busque pavimentar las calles de su pueblo natal, que haga o gestione colegios, que incentive la restauración de la Carretera Central, que incentive la construcción de un buen hospital, en agradecimiento al pueblo que la eligió; que demuestre con el ejemplo lo que hace y produce en el Legislativo.
En vez de hablar de cosas si importancia, debería preocuparse por trabajar por Huánuco y justificar su jugoso sueldo como congresista.



