El involucramiento ciudadano en la gestión para resultados

Escrito por: Econ. Aldo Reyes Viviano

La gestión para resultados es una estrategia de gestión que orienta la acción de los actores públicos del desarrollo hacia la generación del mayor valor público posible a través del uso de instrumentos de gestión que, en forma colectiva, coordinada y complementaria, deben implementar las instituciones públicas para generar mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población. (García López y García Moreno, 2010:7).

En estos tiempos, los gobiernos subnacionales deben gestionar con mayor eficiencia y efectividad en la asignación de los presupuestos públicos, cuanto más escasos son los recursos, mayor importancia cobra el aumentar la efectividad de su uso.

El presupuesto tradicional asigna recursos para gastarlo en insumos, luego nos da cuenta sólo de qué insumos se utilizaron y cuánto gastaron en ellos. Por su lado, el control tradicional vela porque los actos sean legales y que el gasto se encuentre dentro de los límites autorizados.

El Presupuesto por Resultados otorga recursos para gastar en insumos con el fin de generar productos previstos que a su vez se traduzcan en resultados para la sociedad y el control se concentra en qué bienes y servicios públicos se producen, quién lo produce, cuánto se generan y qué resultados han generado en la población en el corto y mediano plazo.

Drenajes pluviales, hospitales regionales, plantas de tratamiento de aguas residuales, ciclovías, mercados de abastos entre otros debieron y deberían incrementar en un alto grado el bienestar ciudadano, pero no lo es, al contrario, al ciudadano le resulta incómodo hablar de ellos.

¿Por qué pasa esto? Hay tres factores que podrían explicar esto: uno es el factor institucional, calidad de las entidades públicas. El segundo son los técnicos, en este caso la capacidad técnica, el conocimiento de las metodologías; y en tercer lugar, hay un factor público que no lo podemos descontar.

Respecto a las instituciones, éstas durante muchos años han venido trabajando el presupuesto en una forma tradicional y ahora se encuentran con un desafío que es cambiar la forma de pensar y estos cambios no se hacen de la noche a la mañana. El segundo elemento, es que hay que entrenar a los recursos humanos para que conozcan las técnicas del presupuesto por resultados a través de talleres, cursos etc., si no tenemos recursos humanos capacitados, difícilmente se logrará la transición del presupuesto tradicional e incrementalista hacia un presupuesto por resultados. Por último, está el factor político, muchos decisores políticos no quieren ser evaluados en términos de los resultados que se obtienen, entonces, por eso solo dicen que se ejecutó el 80, 90 % del presupuesto, y no dan cuenta si se obtuvo o no resultados.

La ciudadanía está muy acostumbrada a votar por sus políticos sobre la base de la obra física que ven y no están acostumbrados a preguntar a sus políticos si es que lograron los resultados para los cuales se comprometieron. Una de las cosas más importantes es enseñar a los ciudadanos, a las organizaciones no gubernamentales, a los gremios empresariales, a los medios de comunicación a evaluar a sus autoridades políticas en función de los resultados que prometieron y, no solamente, en función de las obras de infraestructura o de la cantidad de gasto público que han ejecutado. Una cosa son los indicadores de los resultados de la gerencia y otros son los resultados que ve la gente.

Se debe de alguna forma lograr un mayor involucramiento del ciudadano, porque el ciudadano tiene un poder que no usa en toda su capacidad, de exigir buenos resultados del gobierno y a veces esto tiene que ver con el hecho de que se confunden los resultados para la ciudadanía con los resultados de la gerencia.