A 3500 m.s.n.m. se levanta entre 4 colinas colmadas de construcciones de piedra y barro el imponente Complejo Arqueológico de Atash. Una ciudadela pre – inca en cuyos recintos se pueden apreciar períodos desde el horizonte medio hasta la llegada de los españoles.
Hoy viajamos por la carretera central hacia la provincia de Ambo, ubicada a 45 min de Huánuco. De Ambo subiremos a Huacar y desde este bello distrito iniciaremos el ascenso en taxi hasta el Complejo Arqueológico de Atash por una trocha carrozable de 16 kilómetros, el viaje nos toma unos 30 o 35 min. El costo, 80 soles.
Al finalizar la carretera afirmada, caminamos 15 minutos para llegar a la cuarta colina, desde donde iniciaremos nuestro recorrido. Una vez en la cima, ante nuestros ojos, al sur, se deja ver el majestuoso nevado Huaguruncho, ubicado entre los picos Jocholampa y Hualgashjanca, este nevado solamente se puede apreciar en ciertas temporadas del año y nosotros tuvimos ese privilegio.
Atash, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Instituto Nacional de Cultura (INC). Posee un núcleo habitacional que abarca aproximadamente unas 15 hectáreas y un área agrícola extensa entre andenes y terrazas. Este asentamiento Chupacho, tuvo una gran importancia en sus épocas de apogeo. Aunque nunca fue investigado, su importancia es mencionada en la visita que realizara Iñigo Ortiz de Zúñiga a la provincia de León de Huánuco en 1562.
En esta cuarta colina, encontramos construcciones cuyas disposiciones no son lineales. Y que, aparentemente, serían colcas de forma circular. “La estructura es diferente al inca, pero similar. Es aglutinada, está sobre pequeñas terrazas. Podrían ser almacenes, porque este es un sitio del horizonte tardío, esto se puede determinar a través de una excavación”, menciona el arqueólogo José Onofre.
En su sistema de construcción se puede apreciar la mampostería ordinaria, y en algunos casos una mampostería concertada. Por lo que el arqueólogo opina que haya habido una reocupación. La arquitectura es diferente, en todo caso se podría decir que cuando llegaron los incas esto ya había estado abandonado, entonces ellos lo han ocupado modelándolos con su propia técnica.
En la tercera colina, se observa una gran cantidad de restos de arquitectura urbana – residencial, construidas con piedras semi canteadas unidas con argamasa de barro; las paredes interiores de los recintos presentan nichos irregulares con vías de acceso rectangulares.
“Lo que se puede apreciar en esta colina es que ha habido varias ocupaciones, desde el horizonte medio, intermedio, tardío de los Chupaychos, hasta la llegada de los españoles. Lo que vemos aparentemente es una estructura de plataforma tipo canchas, una plataforma elevada que se asemeja a los ushnus incas, entonces los incas se adaptaban a veces a los lugares donde llegaban, tenemos un largo camino para poder investigar en esta zona”, comenta José Onofre quien ha realizado excavaciones arqueológicas en diferentes zonas del departamento.
En este lugar se encuentra una habitación en perfecto estado de conservación. “El techo es del horizonte medio (700 – 800 dc.), después vienen los Chupachos con sus circulares (1100 dc.). Acá están entre esas épocas, en la segunda y primera colina, lo más antiguo. Puedo decir que fue incluso más antiguo que el horizonte medio, porque los antiguos habitantes abandonaban sus tierras y algunos llegaban a ser reocupados y otros no”, menciona.
El área ha sido intervenida por el Programa Trabaja Perú en su limpieza, mantenimiento y acondicionamiento, por lo que se puede ver por primera vez la magnitud de su belleza. Pero sin un trabajo de prevención, estas estructuras están en riesgo.
“La limpieza realizada es correcta, porque no se ha alterado nada. Pero hay que proteger la cabecera de muro lo máximo que se pueda, especialmente los muros que tienen problemas estructurales o que tengan problemas de colapso. Este es un lugar donde siempre llueve y por eso hay que salvaguardar el sitio. De acuerdo a la limpieza que se ha realizado es una Zona Arqueológica Monumental”, ha comentado a modo de sugerencia el arqueólogo José Onofre.
Atash, proviene del quechua primitivo Ataw, que significa ventura, dicha, suerte favorable, cuya pronunciación en el quechua Chupacho sería Atay, con la presencia de los incas Ata, y ya con la llegada de los españoles su escritura sería Atax y pronunciando Atas – Atash que en español significa unir, juntar o sujetar con ligaduras o nudos, y podría referirse a la unión de sus colinas.
Atash está ubicado en el distrito de Huacar, provincia de Ambo, departamento de Huánuco. Las visitas son permanentes, pero se recomienda ir en verano ya que el tránsito en época de lluvia se hace difícil. Este Complejo Arqueológico se resiste al paso del tiempo, aún siguen en pie varias de sus construcciones, esperando quizás la atención de sus autoridades, quienes tomaran la decisión para iniciarse la primera gran intervención arqueológica en su historia.
Por: Iraldia Loyola




