¡Adiós, obispo Jaime!

Como buen mexicano, el padre obispo Jaime Rodríguez, demostrando la humildad del pastor Juan Diego, se despidió de Huánuco haciendo esfuerzos sobrehumanos para no llorar de pena por dejar a su feligresía de la que vivía prendado.
El padre obispo Jaime vivió con nosotros por muchos años, siempre demostrando humildad como todo franciscano, orden a la que pertenece, y, durante su vida pastoral, realizó múltiples acciones para mantener este rebaño unido, ordenado, creyente buscando formar nuevos siervos de Dios, y fue el gestor de la unión entre las parroquias del Perú.
Por ello, el monseñor Piñeira, en plena ceremonia, le dijo: “Monseñor Jaime, Ud. no está jubilado, sino es un iluminado, lleno de júbilo” de la Iglesia Católica.
El padre Jaime se va con la convicción de haber cumplido con Dios y con este pueblo católico que lo tiene en su corazón y le pedimos que rece por nosotros los huanuqueños para poder lograr el progreso y la unión que necesitamos.