Por: Jorge F. Gabino Gonzales
El 30 de septiembre de 2014, con Resolución Ministerial n.° 451-2014-Minedu, se creó «el modelo de servicio educativo “Jornada Escolar Completa para las instituciones educativas públicas de nivel de educación secundaria”». La iniciativa, que comenzó a implementarse en 2015 y que es de lejos la más importante en materia educativa del gobierno de Ollanta Humala, lleva a la fecha, año y medio de implementación y requiere, antes de que sus objetivos terminen de tergiversarse, una urgente, impostergable, perentoria y a no dudarlo necesaria aclaración.
Para empezar, sépase que durante su primer año de implementación, vale decir en 2015, fueron 1000 los colegios que a nivel nacional pasaron a formar parte del referido modelo, 42 de los cuales corresponden a la región Huánuco. En 2016, la cifra global llegó a 1604 instituciones educativas, cantidad nada despreciable como tampoco lo es, desde luego, la que se alcanzó en nuestra región: 76 colegios. Así las cosas, cabe la primera aclaración. La denominada Jornada Escolar Completa no es política de gobierno, como algunos de sus detractores, oportunamente ignorantes de lo que dicen, se afanan en proferir; es política de Estado, esto es, posee la tantas veces reclamada continuidad en el tiempo, independientemente de cuál sea el gobierno de turno. En consecuencia, está lejos de ser uno más de los tantos “experimentos” realizados por gobiernos anteriores en materia educativa. De modo que, lejos de desaparecer con el advenimiento del gobierno del presidente Kuczynski, lo cierto es que a 2021, año del Bicentenario, la totalidad de las instituciones educativas de educación secundaria del país pasarán a formar parte de la Jornada Escolar Completa.
Otro de los aspectos que suele malentenderse por falta de información es que los colegios que vienen llevando adelante este modelo carecen del financiamiento necesario para su implementación. No es así. Solo en 2015, la transferencia de presupuesto realizada por el Minedu a las UGEL de la región Huánuco para los colegios de Jornada Escolar Completa fue de nada más y nada menos que de 12 113 253.00, gran parte de los cuales se distribuyó a cada una de las unidades ejecutoras de la Dirección Regional de Educación de la siguiente manera: UGEL Huánuco: 1 733 136.00; UGEL Ambo: 852 164.00; UGEL Dos de Mayo: 1 654 732.00; UGEL Huacaybamba: 245 830.00; UGEL Huamalíes: 860 575.00; UGEL Leoncio Prado: 1 910 478.00; UGEL Pachitea: 932 803.00; UGEL Puerto Inca: 487 729.00; UGEL Lauricocha: 1 523 357.00 y UGEL Yarowilca: 1 701 199.00. Cifras que hablan por sí mismas y a las que, desde luego, hay que agregar las invertidas en las 1347 laptops, los 577 módulos prefabricados que recibieron estos primeros 76 colegios, amén de las capacitaciones presenciales y virtuales y el asesoramiento pedagógico brindado a los docentes.
Naturalmente ello no basta. Hay aún muchísimo por hacer, si se quiere, claro, que el modelo educativo de la Jornada Escolar Completa sea sostenible en el tiempo. Urge, en tal sentido, que los docentes y demás profesionales que laboran en estos colegios reciban sueldos dignos, remuneraciones que estén acordes con el intenso trabajo que realizan. Y no como ocurre en la actualidad, en que se deja sentir el obvio malestar del personal por no ser reconocido de manera diferenciada respecto, por ejemplo, de quienes laboran en instituciones educativas que no son de Jornada Escolar Completa. Urge, también, encontrar la fórmula para que los estudiantes de estos colegios reciban una alimentación adecuada (y a la hora en que es debido), a fin de que puedan estar en condiciones de alcanzar los aprendizajes esperados. Son bien sabidos, en tal sentido, los cuestionamientos al hecho de que los alumnos tengan que estudiar desde las 7:30 a. m. hasta las 3:30 p. m., sin estar, muchas veces, debidamente alimentados. Y es que, si partimos de la premisa, errada para algunos, acertada para otros, de que con más horas efectivas de clases, los estudiantes tendrán más posibilidades de alcanzar los tan deseados aprendizajes, es importante garantizar que ni un solo alumno se quede sin almorzar, ya sea que para ello sus padres se comprometan a hacerles llegar sus alimentos a como dé lugar o, como más de uno ha comenzado a pedir, que sea el Estado el que se encargue de hacerlo.
Si bien todavía hay mucho pan por rebanar, resulta interesante resaltar que las iniciativas para hacer que este nuevo modelo de servicio educativo sea sostenible en el tiempo ya comenzaron a darse. Así, el jueves 7 y viernes 8 de julio tuvo lugar en el Hotel Sheraton en Lima el 1.er Seminario Internacional de Jornada Escolar Completa 2016 Experiencias, impacto y desafíos de la Jornada Escolar Completa. Actividad académica organizada, según se deja ver en el portal del Minedu, «por la Dirección de Educación Secundaria del Ministerio de Educación del Perú con el apoyo de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-Representación en Perú (Unesco Perú) y el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas en Perú (Unicef Perú)». Dicho evento estuvo dirigido a los diferentes actores que de una u otra manera tienen la responsabilidad de hacer que esto funcione. Vale decir, en el caso de Huánuco, a la coordinadora regional y a los subcoordinadores regionales de la Jornada Escolar Completa. La participación de Chile, México, Colombia y Uruguay; países que, además de llevarnos, en general, una indiscutible ventaja en materia educativa, tuvo en tal sentido, y a efectos del tema de que se trata, una más que indiscutible importancia, por todo lo que pudieron compartirnos en base a su experiencia en materia de implementación del modelo de servicio educativo de Jornada Escolar Completa.
Solo queda esperar que con el nuevo gobierno sea el tema educativo uno de los prioritarios. Por lo pronto, el presidente Kuczynski ha comenzado a dar muestras de que no tiene ninguna intención de detener los avances que en materia educativa ha venido llevando adelante el gobierno del presidente Humala. Nos referimos al pedido realizado al ministro Saavedra de permanecer a cargo del Ministerio de Educación, siga priorizando al margen de que tal afirmación pueda ser muy discutible para algunos, nadie podrá negar que no hay peor batalla que la que no se libra.



