Huánuco como departamento, por lo general, siempre ha estado en la cola de los intereses de los gobernantes nacionales. Casi siempre, ha sido el último para recibir la gracia del Estado, ya sea en programas o inversiones de gobierno.
Muestra de ello es que el departamento no tiene vías de transporte desarrolladas, ni terrestres, ni áreas, que nos interconecten con otras regiones del país, por mencionar un ejemplo.
Pero no podemos responsabilizar al gobierno nacional de nuestro poco desarrollo, sería absurdo e irresponsable. Gran parte de esta situación la tenemos nosotros mismos, los residentes de esta región, que no hemos sabido elegir responsablemente a nuestras autoridades.
Tanto en el ámbito local como regional, el 98 % de casos han sido un completo y vergonzoso fracaso. Su incapacidad, altos niveles de corrupción y estéril presencia política a nivel nacional, nos ha pasado amplia factura.
Como muestra, nos ha tomado cerca de 12 años el poder tener un hospital construido, pero lamentablemente sin el equipamiento. Ahora se necesitan varios millones más y al menos un año adicional para completar esta fase.
Asimismo, si no fuera por la desidia y ambición de la autoridad competente de esa época, se pudo haber definido una mejor ubicación para esta infraestructura, de tal manera se tenga un nosocomio amplio, acorde al porcentaje poblacional de la zona.
Ahora en plena pandemia y cerca de la tercera ola de la COVID-19, la campaña de vacunación avanza a paso lento y somos los últimos en recibir esta bendición del presidente Sagasti y del Minsa. Nuestra región recién está vacunando a mayores de 55 años cuando otros lugares como Tacna e inclusive Huancayo, ya han iniciado con mayores de 40 y 44 años, respectivamente.
Esto es penoso y demuestra el poco interés y compromiso que tienen las autoridades para con la ciudadanía. Parecen no considerar que todos los ciudadanos merecen la misma oportunidad de vida que representa la vacuna, y cada día de demora representa un día más de riesgo para las personas no inoculadas. Más aún, teniendo en cuenta la gran masa trabajadora entre los 30 y 50 años existente en la región.
Desgraciadamente tenemos autoridades que no reclaman nada y que tratan como ídolos a los funcionarios de la capital.
Esta falta de identidad para con su gente y su tierra, sólo nos provoca más retraso, dolor y muerte.
También nos da una gran lección como pueblo, mientras no sepamos protestar y defender nuestros derechos, las autoridades seguirán ignorando al pueblo y enriqueciéndose a nuestras costas.
Despierta huanuqueño.




