Por la boca muere el pez

La vida nos da lecciones cotidianas que provocan alegría, dolor, reflexiones, risas, sí, muchas risas, como suponemos que nuestros lectores compartirán cuando lean esta nota.
Ayer por la mañana escuchamos una emisora radial mientras viajábamos en un mototaxi hacia Paucarbamba. Un locutor leía los titulares de los diarios y, entre chacotas y cortinas chabacanas, dijo: “Se inició la venta de los estand para las fiestas de Huánuco y dicen que los han subido de precio, ¿cuánta plata ganarán…”. El locutor era nada menos que Jesús Giles, quien con esas palabras corroboraba lo que el huanuqueño común sospechaba, que muchos miles de soles, dejan los feriantes, que cada año, alquilaban los estand para la venta de productos.
Recordando su gestión de ocho años, a cargo de la comuna, organizó ocho faicas de las cuales, como alcalde, las presidía y el regidor Silva, como organizador y responsable, nunca rindió cuentas. ¿Cuánta plata ganaron?
Una vez más se cumple el dicho que somos esclavos de nuestras palabras y el pez por la poca muere. ¿Cuánta plata se habrá llevado Giles y compañía de las ferias de Fiestas Patrias y de los aniversarios de la ciudad?