La salud de seis recién nacidos internados en el área de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Neonatología de la nueva infraestructura del Hospital Regional Hermilio Valdizán estuvo en riesgo tras el apagón que ocurrió la noche del sábado. La carencia de energía eléctrica paralizó el funcionamiento de varios equipos biomédicos.
Por ese suceso, Lizbeth Yllanes Nauca, jefe de la Defensoría del Pueblo en Huánuco, acudió ayer al hospital regional para verificar el estado de salud de los bebés. Al respecto, el médico de guardia le informó que la salud de los “neonatos es estable”.
Asimismo, personal de salud que labora en ese nosocomio informó a Yllanes Nauca que la inestabilidad del fluido eléctrico generó “preocupación en los trabajadores asistenciales”. Ante ello, indicaron que tuvieron que activar de manera manual algunas bombas para continuar con el tratamiento a los bebés.
La defensora también se reunió con el residente de la obra de la empresa Obrainsa, entidad que entregó la infraestructura hospitalaria al Gobierno Regional Huánuco. Éste informó a Yllanes que los grupos electrógenos del hospital están operativos, pero el problema se habría originado por la falla de un seccionador.
Ante ello, Yllanes Nauca indicó que solicitó un informe detallado al responsable del hospital, así como a los funcionarios de Electrocentro.
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