En tres horas, el Pleno del Congreso aprobó con 74 votos a favor, 31 en contra y 6 abstenciones la creación de una cuarta legislatura con la finalidad de hacer reformas constitucionales como la bicameralidad, eliminar la cuestión de confianza obligatoria y delimitar la facultativa, entre otros puntos.
Mediante una modificación al reglamento parlamentario, se decidió que la nueva legislatura se iniciará el 13 de junio y terminará el 16 de julio del 2021.
Las bancadas que apoyaron este dictamen presentado por el presidente de la Comisión de Constitución, Luis Valdez, fueron Acción Popular, Alianza para el Progreso, el Frepap, Podemos Perú, Unión por el Perú, Somos Perú y Nueva Constitución. Estuvieron en contra el Frente Amplio y el Partido Morado. Lenin Checco (FA) comentó que esta cuarta legislatura esconde dos temas importantes: la bicameralidad y la cuestión de confianza.
“¿Qué estamos planteando decir a media voz?: que en esta segunda instancia podamos elegir, el próximo año, la cámara de senadores”, dijo Checco.
Inconstitucionalidad
El constitucionalista Omar Cairo explicó que la Constitución, según su artículo 206, establece que esta puede ser reformada en una legislatura ordinaria.
“Actualmente está pendiente una legislatura ordinaria. Sin embargo, incurriendo en una infracción constitucional, el Congreso ha partido en dos esta legislatura, convirtiéndola en dos legislaturas anormales, llamándolas ordinarias a cada una”, sostuvo.
Por tanto, remarcó que “las reformas que se aprueben en esta cuarta legislatura serán inconstitucionales y le tocará al Tribunal Constitucional declararlas nulas”.
Los constitucionalistas Víctor García Toma y Gorki Gonzales coincidieron en que la aprobación de una cuarta legislatura, para ver temas de reforma constitucional a menos de dos meses de dejar el cargo, es un exceso del Congreso.
García Toma consideró que es una decisión impertinente, poco técnica, ya que las reformas constitucionales se llevan a cabo bajo procesos lentos.
“Muchos de los que aprobarían las reformas van a desaparecer y están quitando al próximo Congreso la posibilidad de tomar decisiones trascendentes”, señaló.
Según Gorki Gonzales, una reforma de este tipo exige tiempo para ordenar la fórmula política del conjunto. “No puede quedar en manos de un grupo de personas que, además, han perdido la legitimidad de la representación”, advirtió.
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