Las infecciones hospitalarias siempre han sido una amenaza para todo centro de salud.
Como resultado, complican los ya delicados estados de salud de los pacientes, generando el incremento del tiempo de hospitalización, así como mayor cantidad de recursos para tratamientos. Todo esto se traduce en una mayor exigencia económica, tanto para la institución, como para la familia del paciente.
Es por ello, que se requiere de programas de vigilancia de infecciones hospitalarias con la finalidad de implementar estrategias para su prevención y control.
Los especialistas médicos saben esto. Sin embargo, a pesar de que el hospital de contingencia Hermilio Valdizán está funcionando en ese local, desde hace más de cinco años, no se hace nada para implementar un programa de vigilancia de infecciones hospitalarias.
Teniendo en cuenta la crítica situación del sector salud de nuestro país, consideramos que no somos los únicos con estas graves falencias y negligencias.
Y es que definitivamente, es una negligencia encontrar una bacteria en el área más sensible del hospital, que es la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Es sumamente preocupante que los encargados de resguardar el servicio de la salud del Estado no cumplan con sus compromisos y responsabilidades. Nos referimos a los funcionarios de escritorio que toman las decisiones del hospital.
Al no cumplir sus funciones, no sólo los pacientes están en riesgo de contraer infecciones, sino también los familiares, el personal de salud, el personal de limpieza, entre otros.
Por otro lado, deja mucho que desear el silencio de las autoridades responsables respecto a esta alarmante situación. Es irresponsable e insostenible que pretendan callar e inclusive ocultar lo que está sucediendo en el nosocomio.
Se tienen que hacer las correcciones inmediatas. Se necesita un ambiente en la UCI totalmente inmunizado y con prácticas constantes de higiene.




