ELOGIO DE LA NOSTALGIA

Escrito por: Arlindo Luciano Guillermo

 El viejo mal de la melancolía (Biblioteca Huanuqueña 5, 2002. Págs. 143), primera novela de Mario Malpartida Besada, es un monumental elogio, alegoría y alegato de la nostalgia imperecedera del personaje Eduardo Arnao que, desde el presente vivencial, reconstruye la juventud impetuosa en un distrito popular de Lima, los amores pendientes, las ilusiones perdidas, hasta el viaje definitivo a una comarca provinciana donde echa raíces, se hace profesor de filosofía, trabaja en el Estado y, finalmente, jubilado sigue con el deseo de regresar al lar nativo, pero es solo un anhelo provocado por la melancolía, una “enfermedad espiritual y de conciencia” y difícil de remediar. Cuando Mario Malpartida publica esta novela, ya había escrito varios libros de cuentos donde afinó el talento, liberó totalmente la veta de la nostalgia, eligió el cauce del discurso narrativo alternando tiempos y espacios con vasos comunicantes idóneos. Mario, a inicios del siglo XXI, era un importante cuentista con galardones nacionales importantes. Aparecieron sucesivamente Pecos Bill y otros recuerdos (1986), Un bolero más y otras canciones del recuerdo (1989), Cercos y soledades (1990), Además del fuego (1999). La nostalgia de Pecos Bill, ese muchacho que jugaba a los vaqueros en el corralón, se convierte en la fuente inagotable de donde fluye incontenible el narrador y personaje Eduardo Arnao y Camela Zúñiga. Mario tenía 55 años, plena madurez de escritor.

 Anota muy puntual (como siempre) Luis Mozombite, en el prólogo, lo siguiente: “El lenguaje es pulcro y con pasajes de intenso lirismo, propio del estilo nostalgioso de Malpartida. La estructura funciona sobre la suma de recuerdos que van armando gradualmente la historia en la primera parte, y en la segunda, se nos presenta momentos claves de la vida del protagonista en el lugar de su autoexilio, que tiene que ver, por otro lado, con la historia reciente de Huánuco. Además, la novela está narrada en tercera persona, intercalada por breves incursiones de la primera persona”. (Pág.6). Efectivamente, Huánuco es el escenario geográfico a donde llegó Eduardo Arnao desde su “lar nativo” Surquillo, un distrito con tranvía, segmentos de pobreza, jóvenes idealistas de la década del 60 (años de revolución, guerrillas, ansias por viajar al extranjero, Javier Heraud, Cuba y el deseo de cambiar la sociedad), de amigos entrañables y los amores primerizos que sellaron de por vida la existencia como el caso del escritor Eduardo Arnao y la pintora Carmela Zúñiga, casada con un amigo del entorno generacional. Sin duda, el alter ego de la novela es el propio Mario Malpartida Besada porque se identifican señas biográficas, laborales, amicales y literarias, pero literaturizados por la magia excepcional de la ficción y la recreación que le permite la evocación libre y la fuente inagotable de la nostalgia. Mario Malpartida como Eduardo Arnao llegó a una comarca provinciana, estudió, se hizo de un trabajo, formó familia, aprendió a amarla y se quedó para siempre. Ni el retornó al “lar nativo”, después de veinticuatro años, lo anima quedarse. Conversa con Carmela, olvida un manojo de poema en el parque cerca del mar, concreta tenerla cerca como en antaño, sabe que la relación sentimental no es posible porque ahora es esposa de Daniel Quinto, gran amigo suyo de la juventud, y regresa por el mismo camino. El conflicto, que a veces llega a crisis existenciales, entre quedarse o regresar a esa comarca, es una constante en la vida de Eduardo Arnao, quien ya está jubilado y dedicado a escribir ficciones literarias con nostalgia y evocación de la niñez y la juventud. El hilo de madeja de El viejo mal de la melancolía es la canción Cómo está estará casa de David Dalí; dos versos se consigan en el epígrafe: “Salí de casa un febrero  /  y jamás pude volver…”. 

 En la novela, Mario Malpartida enarbola homenaje a personajes, colectividades y hazañas populares. Desfila una galería de ciudadanos relevantes de Huánuco: Anchico Garrido (Andrés Fernández Garrido, a quien Mario Malpartida considera mentor para “amar a Huánuco”), Paco Reyna (José Reyes Céspedes, periodista, dirigente regional), Juancho Vidal (Juan Ponce Vidal), Marino Adrián (Marino Meza Rosales), Edmundo Lazo (Edmundo Panay Lazo) Samuel y Andrés son los otros Tres en Raya, el músico alemán es Rodolfo Holzmann. Advertimos las luchas combativas del campesinado en Aclacancha para recuperar tierras legítimas que recuerdan la épica de Manuel Scorza en Redoble por Rancas; la gesta colectiva del pueblo para expropiar una hacienda para la construcción de una universidad; el júbilo popular por la hazaña y ascenso al fútbol profesional del Defensor León (Club Social León de Huánuco) con los golazos de Javier Cholo Fano Argandoña; en el capítulo II, segunda parte, el discurso narrativo se convierte en una crítica política severa contra cuatro rectores que se disputan el cargo como un botín de guerra en medio del contubernio, intermediarios inescrupulosos e intereses personales; las luchas populares en contra de la regionalización autoritaria y obtusa impuesta por el gobierno aprista lideradas por el frente de defensa; el rol del periodismo radial y de los intelectuales para sensibilizar la conciencia social. .   

 El viejo mal de la melancolía fue un gran paso que dio Mario Malpartida en la novela. De escribir relatos incursionó en las ligas de la narración de largo aliento que implica mayor esfuerzo de lenguaje, exigencia del material real y del talento literario, creatividad, más insumos para construir la historia y perfilar personajes. Como eje transversal “el viejo mal de la melancolía”, la novela de Mario Malpartida exhibe personajes atrapados en la nostalgia, la memoria, el desarraigo, el deseo del retorno y el recuerdo, así como la predilección y la práctica de la poesía, la pintura y la definición de un marco histórico-social, la política, la dirigencia estudiantil y los conflictos sociales. Malpartida ha convertido a la nostalgia en la fuente inagotable de la creación literaria.  En 1999, Andrés Cloud publicó Los últimos días de papá Ata; dos años después aparece El viejo mal de la melancolía, novela de gran valía, moderna y con referentes concretos. Otro título para la novela hubiera sido La tentación del retorno. Hacía cuarenticinco años que se había publicado No se suicidan los muertos de Esteban Pavletich. Con Los últimos días de papá y El viejo mal de la melancolía empieza, realmente, la novela moderna en Huánuco.