A pesar de que estamos conviviendo prácticamente con una pandemia, desde hace ya 400 días y en la que una de cada 200 personas ha fallecido, hasta ahora parece que nuestra población no ha tomado la conciencia suficiente sobre el peligro al que nos enfrentamos.
De acuerdo a especialistas, el Perú tiene el índice más alto de excesos de mortalidad a nivel mundial. Esto tiene dos explicaciones, la primera, la falta de conciencia de la población para cumplir con los protocolos de prevención y la segunda, la incapacidad de las autoridades para cumplir con sus responsabilidades.
Definitivamente, existe un gran sector de la población que, posiblemente por ignorancia o desconocimiento, no mide las posibles consecuencias de no utilizar mascarilla y protector facial adecuadamente, y muchas veces termina no utilizándolos. Existe otro sector que, a pesar de conocer mejor los riesgos y consecuencias del virus, igual prefieren arriesgarse a asistir a fiestas COVID caletas.
Y por el otro lado, están las autoridades quienes tienen a su cargo la responsabilidad de solucionar los problemas de la población, en este caso, la prioridad es evidentemente crear estrategias de prevención y cuidado y la promoción de la salud. Sin embargo, esto termina siendo una utopía.
Por decir, la Diresa ha empezado un trabajo de prevención contra la COVID-19, cuando este debería de ser constante e intenso. Es una gran negligencia que no se trabaje más desde el punto de vista de prevención.
Gran ejemplo de ello es que el Gobierno Regional de Huánuco ha destinado 15 millones de soles para la compra de cinco plantas de oxigeno. Si hacemos memoria, en el 2020 gastó casi dos millones de soles para una planta que hasta ahora no puede trabajar a su máxima capacidad.
Mientras que por otro lado, tenemos a la municipalidad de Amarilis, que ha invertido 500 mil soles aproximadamente, para la adquisición de una planta con capacidad de llenado 120 balones por día.
La tendencia del Gorehco a comprar plantas de oxígeno sobrevaloradas y en mal funcionamiento, es preocupante. Esperemos que las cinco que están por llegar, funcionen al menos correctamente.
Tal vez eso explique el porqué las autoridades prefieren gastar más desde el punto de vista del hospitalizado, es decir, cuando el paciente ya tiene complicaciones. En lugar de centrar esfuerzos en etapas tempranas como de sensibilización y contención del brote, para evitar que la gente siga muriendo.




