Los Holmes de la política

 Escrito por: Marcos Cancho Peña

Convirtámonos en los Sherlock Holmes de la política. Analicemos las pistas de cada candidato. Solo así, fungiendo como detectives, percibiremos lo que no se ve a simple vista.

Tengo veinte años. He crecido atareado por quejas contra los gobiernos de turno. Cada generación con la que he conversado repite el mismo discurso: el Perú ya está jodido. Y todos concuerdan en que la culpa es de los poderosos que fueron elegidos para representarnos. Pero hay algo que se les escapa. Para cambiar el resultado, quizá sea necesario cambiar el método. Si antes elegimos presidentes guiándonos por las propuestas; hoy deberíamos pensar en hacerlo teniendo en cuenta las hojas de vida.

Un Holmes no cree en promesas. Tampoco camina despreocupado por los escenarios. Antes de dar el primer paso, se concentra en almacenar información suficiente para resolver el acertijo. Investiga a detalle cada uno de las pistas, usa lupa y escarba. Eso debemos hacer con los candidatos: no dejarnos llevar por lo superficial, adentrarnos en la abducción de Sherlock e ir hasta el final con los indicios que recogemos. Nosotros lo tenemos más sencillo: podemos averiguar sobre la vida de cada postulante con un solo clic desde un ordenador cualquiera. Tras recoger las huellas, podremos continuar. Así debemos identificar a la mejor opción para el sillón presidencial: generando un balance entre el pasado y el futuro del que creemos que es el candidato ideal.

En el Perú, las promesas valen poco, y más aún si es que son hechas por políticos. Hagamos memoria. ¿Alguna vez el gas costó doce soles? Jamás. ¿Alguna vez se construyeron diez plantas de tratamiento de agua para descontaminar el lago Titicaca? Nunca. Y ambas fueron promesas de expresidentes. Si queremos un cambio en el resultado, debemos cambiar el método. Ya intentamos priorizando las promesas y nos fallaron. Ahora arriesguémonos a sumar en la ecuación los antecedentes. Descalificar a un candidato por lo que hizo en el pasado es acertar, porque, los de la lista, antes de ser postulantes son personas, y la calidad de una persona se refleja en sus acciones, no en sus propuestas. Recuerden que no hay misterio imposible para Holmes.