En un partido lleno de emociones, Porto eliminó a la Juventus de ‘CR7’ y clasificó a los cuartos de final de la UEFA Champions League.
Un Porto épico, que jugó más de una hora con diez hombres, eliminó este martes a la Juventus en los octavos de final de la Champions League pese a perder 2-3 en la prórroga, gracias al triunfo por 2-1 logrado en Do Dragao y al mayor número de goles marcados fuera de casa.
Comenzó amenazando la Juventus, con un centro desde la derecha de Cuadrado que remató de cabeza Álvaro Morata en el corazón del área, pero el arquero argentino Agustín Marchesín tiró de reflejos para rechazar la pelota y evitar el primer gol del partido (3).
Pero el Porto no se dejó amedrentar por los locales y también buscó la portería rival para adelantarse en el minuto 19, cuando el central turco Merih Demiral cometió una falta dentro del área sobre Taremi, que Sergio Oliveira transformó en el primer tanto del partido.
Pero el fútbol está marcado por episodios. Es suficiente una chispa para cambiar la dinámica de un encuentro que parecía encaminado. Y es lo que ocurrió en la reanudación, cuando a los cuatro minutos Cristiano acomodó un balón en el área tras un centro de Leonardo Bonucci y Chiesa lo envió al fondo de las mallas para incendiar la reanudación.
A eso se sumó una imperdonable ingenuidad de Taremi, autor de un gol también en la ida, que vio dos amarillas en cinco minutos y dejó a su equipo con diez. Tembló el Oporto durante unos quince minutos y el Juventus le castigó con el 2-0 en el 63, de nuevo obra de Chiesa, de cabeza a centro de Cuadrado.
Reinó la tensión en la prórroga, pero fue allí cuando el Oporto demostró su personalidad, su compromiso y sus ganas de regalarse una noche para la historia.
En el 115, Oliveira logró la jugada decisiva con clase pura. Consiguió una falta directa tras un “caño” al estadounidense Weston McKennie y la transformó con un disparo raso desde los 27 metros que pasó por debajo de la barrera y sorprendió al guarda meta polaco Wojciech Szczesny.
Fue el gol que valió el pase de ronda para un Oporto épico, que logró aguantar el desesperado empuje final del Juventus tras el cabezazo del 3-2 de Rabiot, que solo sirvió para las estadísticas.




