Vacuna peruana contra el COVID-19 podría estar lista en julio
El próximo mes podrían iniciarse los ensayos clínicos en humanos.

La culpa de que estemos como estemos

Escrito por: Jorge Farid Gabino González

Escritor, articulista, profesor de Lengua y Literatura

Mientras la casi totalidad de países de la región ha comenzado a vacunar a su población contra la COVID-19, y todo hace indicar que lo seguirá haciendo a un ritmo sostenido durante los próximos meses, en el Perú no solo no tenemos aún la certeza de cuándo llegará con exactitud la susodicha vacuna; sino que, además, y para colmo y remate, tampoco sabemos con claridad cuál será el procedimiento que habrá de seguir el ministerio de Salud, para llevar adelante un proceso de vacunación masiva de la envergadura de que a todas luces será esta, una campaña de inmunización colectiva como no se tiene noticia que se haya dado jamás en el país, y como, esperamos, no vuelva a darse nunca.

Porque, aún cuando el presidente Sagasti haya salido a declarar a la prensa que la vacuna producida por la farmacéutica china Sinopharm llegará al país este mes de enero, lo cierto es que, estando ya casi a mediados de mes, y faltando, naturalmente, escasas dos semanas para que se cumpla el plazo dado por el Ejecutivo, todavía no tenemos la fecha exacta en que arribará al país. Lo que nos hace sospechar que, una vez más, volveremos a ser víctimas de una nueva tomadura de pelo de parte de nuestros políticos. Presentimiento este al que no le faltarían argumentos que lo sustenten, pues, dado el contexto de inestabilidad mundial que se vive, y en virtud de lo dadas a la mentira que son por lo general nuestras autoridades, cualquier cosa podría pasar.

El problema de no tener el panorama claro a ese respecto es, por supuesto, mucho más grave de lo que algunos se atreven a reconocer. Ya que, para empezar, al no tener una fecha exacta para la llegada de la vacuna, tampoco se puede comenzar a organizar, ni mucho menos, a desplegar la descomunal logística que, por obvias razones, se habrá de requerir para llevar a efecto una empresa de vacunación de las dimensiones de la que se nos avecina. A lo que se suma, en segunda instancia, aunque no por ello menos importante, el enorme clima de inestabilidad social resultante de ello; el mismo que, lejos de disminuir con el anuncio de la llegada de la vacuna, lo que hace más bien es acrecentarse, al no ofrecerle a la población una fecha precisa para el inicio de la inoculación. Esto mantiene injustamente en vilo a una ciudadanía, que suficiente tiene ya con todo lo que ha vivido hasta el momento. 

Y ya que hablamos del punto, consideramos que no está fuera de lugar el que nos preguntemos, o, mejor, el que le preguntemos a la señora ministra de Salud, y, a través de ella, a todos los responsables de los nosocomios con que cuenta el país: ¿Estará el MINSA en condiciones de asumir la ciclópea tarea de vacunar contra la COVID-19 a millones y millones de peruanos, a lo largo y ancho del país, y en las condiciones en que nos encontramos? Vale decir: ¿Podrá el Ministerio de Salud, colapsado como está en cuanto a infraestructura y mobiliario, afrontar el inconmensurable esfuerzo de tener que llevar adelante la responsabilidad de inocular a la población contra el coronavirus? ¿De dónde se sacará a los profesionales de la salud necesarios para el cumplimiento de tan gigantesca tarea, si  es sabido que no solo faltan médicos en los hospitales, sino también enfermeras y técnicos? Pues que del cielo podemos estar seguros que no nos caerán.

De ahí que, si lo de la posible (que hasta ahora no pasa de ser solo eso: una posibilidad) llegada de la vacuna es de lo único de lo que se están preocupando nuestras autoridades, pues que tenemos sobradas razones para considerarnos en serios problemas. Pues es un hecho que no estamos preparados, ni lo estaremos en un futuro inmediato, así como vamos, para afrontar el tremendo despliegue de recursos humanos que hará falta movilizar para que cuando menos sirva de algo el que llegue, por fin, la susodicha vacuna. Por lo que bien harían nuestras autoridades en ponerse a trabajar cuanto antes en lo que harán una vez que lleguen los primeros lotes al Perú.

Porque no vaya a ser que, una vez que esto pase, la inveterada burocracia que campea en este país se las arregle una vez más para entorpecer las cosas, y terminemos como es que lamentablemente casi siempre acabamos: matándonos entre nosotros mismos en busca de responsables. Porque eso es lo que los peruanos sabemos hacer mejor que nadie: buscar responsables. Olvidándonos muchas veces de que la culpa de que estemos como estemos; de que la culpa de que tengamos las autoridades que tengamos; de que la culpa de que seamos uno de los países que peor ha manejado a nivel mundial esta maldita pandemia desde el momento en que surgió; es, a fin de cuentas, única y exclusivamente de nosotros. De todos nosotros.