Escrito por: DENESY PALACIOS JIMENEZ
Debemos evaluar diversos puntos sobre el empoderamiento y la participación activa de la mujer, desde que la sociedad patriarcal dividió el mundo en dos partes, se evidencian diversos acontecimientos de desigualdad entre el grupo de las mujeres y el grupo de los varones, pese a que son las mujeres quienes muchas veces actuaron como protagonistas de diversos acontecimientos históricos que se suscitaron en las diversas etapas del proceso histórico.
Este espacio hegemónico en dos partes absolutas (mujeres y varones) ha sentado las estructuras de las sociedades occidentales, ha dividido a los humanos en dos piezas desiguales y extremas. Definiendo dos sexos, cada uno con sus roles, y espacios diferenciados; es decir con funciones distintas, impuestas imperativamente. Es en la relación social que vivimos donde podemos darnos cuenta, como se define quienes somos y cómo debemos comportarnos dentro de nuestro contexto.
En el sistema no solo patriarcal, sino machista que es prácticamente lo que sucede en nuestro medio podemos observar como ambos agentes, se han desarrollado y coexistido entrelazados y desunidos por normas, prejuicios, creencias, modelos y políticas, concentradas en un poder supremo que los ha encadenado, sin posibilidad de liberación, a una identidad masculina o femenina impuesta y monolítica la cual perjudica grandemente el desarrollo pleno e integral de los individuos ya sean varones o mujeres. Me refiero a la cantidad de prejuicios, si eres mujer eres débil y llorona, y si eres varón eres fuerte y valiente; cuando no necesariamente es el comportamiento así.
El empoderamiento es un proceso a completar o en vías de conclusión, pues vemos con beneplácito el reconocimiento de figuras mujeres, en el ámbito mundial como el caso de Ruth Shady, Susana Baca; en el contexto nacional hoy contamos con un gabinete en su mayoría mujeres, que van a tener que lidiar en el marasmo político de la coyuntura actual, y han dado cierta tranquilidad.
Dentro del empoderamiento de las mujeres por parte de programas sociales también debería incluirse a los varones, es decir las mujeres de las organizaciones sociales de base son el gran colchón de soporte a la pobreza especialmente en las OSB, que no permite que caigamos en el caos más grande, pues ellas con su voluntarismo, corroboran a aliviar las demandas y las tensiones, caso concreto Clubes de madres,. Comedores populares, wawahuasis etc. El empoderamiento de las mujeres puede ser definido con diversas fórmulas y perspectivas; pero desde la propia experiencia es un autoconocimiento y autodesarrollo de las mujeres por medio de y para ellas mismas.
El empoderamiento es reconocer las dificultades que tienen las mujeres por ser mujeres en esta sociedad que las impide y menosprecia para poder ejercer sus derechos libremente y en igualdad frente a los varones quienes se ven beneficiados con este sistema impuesto.
El empoderamiento es toda iniciativa que lleve a un desarrollo de la capacidad femenina de tomar decisiones importantes. Un gran avance en el empoderamiento de la mujer se da justamente con nuevas disposiciones legales tales como por ejemplo la ley de la paridad y la alternancia en la lista de candidatos para las elecciones del país, la cual busca que las listas de candidaturas estén compuestas en un 50% por mujeres, las cuales estarán ubicadas de manera intercalada tanto en las elecciones internas de los partidos, como en las elecciones primarias y en las listas para acceder a cargos de elección popular. Todo lo anterior entra en vigencia en próximas elecciones a realizarse el próximo año. Esta nueva disposición constituye un hecho histórico en la lucha hacia la garantía integral de los derechos de las mujeres y la democracia en la lucha por el derecho a la participación política con igualdad y sin discriminación de ninguna forma. Lo que se requiere es que nuestras mujeres empoderadas tengan solidaridad de género.




