A nuestra redacción llegaron ciertos mensajes de WhatsApp propalados por el congresista Ricardo Burga, quien se hizo conocido a nivel nacional gracias al puñetazo recibido por un joven en las afueras del Congreso.
Como sabemos, la marcha post golpe a la democracia fue protagonizada por la llamada generación del Bicentenario, jóvenes que llenaron las calles de las principales ciudades de los departamentos.
En los mensajes que lanzó a un grupo de WhatsApp del tipo “mototaxi” de la señora K, Burga se refirió a estos jóvenes como “simple y llanamente unos delincuentes” y algunos otros lamentables improperios. Así de descaradas fueron sus palabras dirigidas a sus colegas del Congreso.
Es vergonzoso para el país ver ese nivel de políticos que representan a nuestro país. Y lo peor de todo es que fueron elegidos por voto popular. Burga no es el primer caso y menos aislado. Hay un patrón sumamente preocupante en cuanto a la elección de autoridades en nuestras regiones.
Por un lado, el ciudadano ofrece su voto a un candidato improvisado siempre y cuando este se comprometa en darle algo. Por otro lado, este candidato improvisado ofrece el oro y el moro, con tal de recibir ese voto, las promesas le son indiferentes. Al final, el candidato que recibió el voto y salió elegido, no llega a cumplir ninguna promesa, peor aún, no tiene la más mínima idea de cómo realizar su trabajo ni hacer gestión y solo se dedica a beneficiarse del poder.
Es un círculo vicioso que se da una y otra vez en nuestro país. Y los partidos políticos tradicionales son mucho más responsables, porque terminan negociando los cupos al mejor postor, y como resultado tenemos esta clase de candidatos y autoridades.




