La pandemia no es la única amenaza a la que nos enfrentamos. Todos los años, para esta época, la temporada de lluvias causa muchos estragos, especialmente en la sierra.
Definitivamente, todos los esfuerzos de las autoridades han estado enfocados en cómo lidiar con la pandemia, como es entendible, y no se ha considerado las posibles consecuencias de una temporada de lluvias.
Puede parecer muy fácil criticar, sin embargo si las autoridades han pretendido ser elegidas como autoridades, se supone que cuentan con las capacidades necesarias para manejar y solucionar estos problemas.
Ahora más que nunca, la planeación es esencial. Las capacidades de los asesores y gerentes tanto del gobierno regional como de las municipalidades, serán nuevamente puestas a prueba.
Por un lado, seríamos muy ilusos de pensar que no llegará una segunda ola de la COVID a nuestro país.
Según los especialistas, el cómo se ha desarrollado la primera ola y cómo se está desarrollando una segunda ola en Europa, tiene mucho que ver en cómo se ha desarrollado la primera ola en nuestro país y el probable impacto que tendría de llegar una segunda ola.
Dicho esto, deberíamos de ser mucho más prudentes y tomar más en serio la situación. Muchos ciudadanos han empezado a tomar a la ligera las precauciones contra el COVID, esto podría resultar en una trampa mortal, tal vez no para ellos, pero sí para sus familiares, o terceros vulnerables.
Por otro lado, como el Diario Ahora ya lo había informado en anterioridad, existen muchas zonas consideradas de alto riesgo en Huánuco. En estas zonas de alto riesgo,que son las laderas de cerros y cauce de huaicos, habitan miles de familias han construido sus viviendas, por decir un lugar, Las Moras.
De tener una temporada de lluvias intensas, que no sucede hace algunos años y que debería de preocuparnos porque podría suceder en cualquier momento, el riesgo para estas familias sería inminente.
Las juntas vecinales deben de trabajar de la mano con las autoridades para hacer trabajos de limpieza de cauce de los ríos y huaicos, así como también, organizar a los vecinos en casos de emergencia. Consideramos que no estamos siendo alarmistas, por el contrario, es hora de que todos los ciudadanos colaboremos para evitar lamentaciones.




