CUIDADO CON EL DISEÑO HÍBRIDO

Escrito por: León Trahtemberg

Cuando se habla de aprendizaje híbrido (fuera del contexto de la pandemia) eso significa que los estudiantes aprenden tanto presencialmente como en línea como consecuencia de que el plan de estudios incluye una parte de trabajo sincrónico (interactivo, con todos los alumnos y el profesor presentes) como el asincrónico (que no requiere la presencia del profesor, pero que es el responsable de acompañar y evaluar ese trabajo en los plazos que se establezcan). Pretende combinar lo mejor de ambos mundos para maximizar la experiencia de aprendizaje de cada alumno de los que están a cargo del mismo profesor.

Pero lo que se está planteando como híbrido en el contexto de la pandemia es algo así como pedir al profesor que tenga un plan de trabajo con quienes asistirán al colegio y otro para los que no asistirán, trabajando con ambos a la vez, lo cual en esos términos podría requerir más profesores para implementarse. Veamos.

Cuando se dé la opción de que los padres escojan entre el modelo parcialmente virtual (semipresencial) y el totalmente virtual, la pregunta es ¿cómo se diseñarán las clases para ese caso y cómo se asignarán los profesores para esa función?.  

Si un mismo profesor tiene que trabajar con el mismo salón durante toda la semana, pero atender a algunos alumnos de forma presencial y otros de forma virtual simultáneamente, en esencia lo que estará haciendo es sentarse en el escritorio del aula en el que tendrá una parte de los alumnos sentados en el aula y la otra parte sentados en su casa a los que verá por una pantalla de computadora. En ese esquema todos los alumnos hacen lo mismo, pero se neutraliza casi totalmente la magia del trabajo presencial en clase con un profesor que se mueve, se acerca a cada alumno, y apela a diversos recursos físicos que hay en el aula o los laboratorios.

Si se espera que el profesor en clase presencial atienda en dos turnos a medios grupos, para hacer lo mismo dos veces con cada medio grupo, no podría atender a la vez al otro medio grupo virtual que tendría que estar trabajando otros temas, en cuyo caso tendría que contar con otro profesor. Eso duplica el costo de profesor por aula, lo cual reventaría los presupuestos públicos y privados.

Si se divide el plan de estudios para que unas áreas se desarrollen para todos los alumnos de modo virtual (digamos tres días por semana), y otras sean las que pueden alternativamente desarrollarse de modo presencial o virtual (en los otros dos días, digamos, a razón de 4h diarias como en Uruguay) habría que tener dos planes de trabajo distintos al menos para esos dos días, uno para los que asisten al colegio (y pueden aprovechar los campos deportivos, gimnasios, laboratorios, talleres, etc.) y otro para los que se quedan en casa, lo que nuevamente implica un profesor adicional al menos por esos dos días y horas de simultaneidad entre los virtual y lo presencial. Para que el mismo profesor atienda a todos combinando lo síncrono con lo asíncrono, tendría que dedicar más horas a la preparación las cuales le tendrían que ser reconocidas. 

El MINEDU debería hacer una simulación muy precisa sobre estos temas de manera que tenga claridad respecto a los recursos humanos y presupuestos que hacen posible atender las alternativas que se proponen, y comunicarla oportunamente.