María Auxiliadora Pereira.– En esta pandemia, el personal de salud conformado por médicos, enfermeras y personal técnico se han convertido en los héroes, los guerreros del mundo. Trabajando sin descanso en medio de las condiciones más adversas, arriesgando su vida y la de sus seres queridos, incluso sin los recursos mínimos como tapabocas, trajes especiales o guantes.
Según cifras aportadas por el Colegio de Médicos del Perú, actualmente más de 4000 profesionales de la medicina han sido contagiados y unos 197 han fallecido en el país.
Mientras, estos indicadores dan cuenta de que en Huánuco 105 médicos han dado positivo a la prueba de COVID-19. De esta cifra, seis han necesitado ventilación mecánica y han sido recluidos en UCI. Lamentablemente, cinco perdieron la batalla al virus.
Difícil lucha contra la pandemia
En este sentido, Werner Vásquez, médico del área de pediatría del Instituto Nacional del Niño de San Borja, señala lo difícil que ha sido para el personal de salud luchar en esta pandemia.
“Hemos tenido sentimientos de frustración, de impotencia, porque nos enfrentamos a una enfermedad con una letalidad muy grande en ciertos grupos de pacientes, pero siempre con el compromiso de que para esto fuimos formados”, destaca.
Vásquez afirma que, aunque los índices de contagios están disminuyendo, la gran preocupación del personal de salud es una posible segunda ola de contagios producto de la reactivación de las actividades económicas.
“Aparentemente, las cifras están mejorando, pero esto puede llegar a ser engañoso. Nosotros sabemos que va a haber una segunda ola de contagios y estamos en alerta. La mayoría de las personas puede creer que esto está pasando, pero estas cifras solo reflejan una tranquilidad momentánea”.
Asimismo, resalta que a pesar de haber sido formado para enfrentar situaciones como esta, el temor a un posible contagio es algo que está presente todos los días
“Ha habido momentos de la pandemia donde uno va a trabajar con miedo, no por uno sino por los familiares. Al principio me mudé prácticamente para evitar contagiar a mi hijo y a mi familia, todos los días salgo a la guardia y le pido a Dios que esta vez no me contagie”, agrega.
En el caso del personal de sa, se cree que la principal razón de muerte no es la edad, sino la sobre exposición al virus; mientras, el número de contagios demuestra que en la primera línea el riesgo de contraer la enfermedad, pese a los cuidados, aumenta.
Equipos de respuesta de rápida

Otros profesionales al frente de esta pandemia son los equipos de respuesta rápida. Actualmente, más de 100 equipos se encuentran desplegados a lo largo y ancho de la región de Huánuco para ofrecer atención primaria.
Mirko Huamán Cueva, enfermero del equipo de atención de respuesta rápida y seguimiento clínico de la DIRESA Huánuco, destaca su gran compromiso de trabajar en esta primera línea de atención.
“Atendemos de 10 a 15 pacientes por día. No solo atendemos a la persona contagiada, sino a toda la familia”.
Por su parte, el médico William Gálvez Andreo, quien presta servicio en los equipos de respuesta rápida, señala que se les han brindado todos los equipos necesarios para su protección; sin embargo, diariamente les afecta ver casos, sobre todo en las familias de pobreza extrema.
“Es difícil. Uno siente impotencia de no poder ayudar. Pero también esta pandemia ha permitido la apertura del sistema SIS a algunas personas vulnerables y eso nos tranquiliza, por una parte”.

Síndrome de la bata blanca
En este sentido, Sheylla Durand Quispe, psicóloga, señala que esta pandemia ha afectado psicológicamente no solo a la población sino también al personal de salud. Ellos enfrentan, además, una sobrecarga de trabajo y de estrés mejor conocido como el síndrome de la bata blanca.
“Este tipo de agotamiento mental se puede evidenciar a través de estados de ánimos decaídos, irritación, depresión, miedo. Lo primero que hay que entender es que el personal de salud está viviendo el agotamiento de una manera más fuerte”.
Durand señala que desde la DIRESA se están promoviendo las pausas activas que incluyen dinámicas y técnicas de relación entre el personal.
“Es una estrategia que se está implementando. La baja de pacientes infectados nos ha permitido generar, con más frecuencia, este tipo de actividades, sabemos que el COVID-19 deja secuelas físicas, pero no se está hablando de las secuelas emocionales que pueden ser más perdurables”.
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