Editorial. La planta de oxígeno

Llegó la planta de oxígeno adquirida en el lejano país de Portugal. Según informó el Gobierno Regional Huánuco, el miércoles entraría en funcionamiento la planta de oxígeno en el Hospital de Contingencias del Hermilio Valdizán.

Han pasado seis meses desde que inició la pandemia, ya era hora realmente. Recordemos que según reporte de la Diresa son 674 los fallecidos registrados, muchos de ellos perdieron la vida porque no pudieron acceder a un balón de oxígeno.

Las autoridades tienen la obligación de servir al pueblo y trabajar para su pueblo que las eligieron. Afortunadamente se están sumando otras iniciativas como el apoyo de Cáritas y la Diócesis de Huánuco que están trayendo por su cuenta una planta oxígeno medicinal. Solo faltaba la confirmación del padre Obispo Nery, si dicho equipamiento iba a ser dado en calidad de donación, ya que los costos de instalación son bastante altos y porque definitivamente, sería una muestra de amor y desprendimiento al prójimo muy grande.

Estos seis meses han sido desastrosos para muchas familias y la población en general. Han fallecido cientos de personas, miles de negocios han quebrado y otros muchos siguen padeciendo. Es por ello importante actuar con transparencia. El Gorehco adquirió una planta de oxígeno que cuesta tres veces más que la planta adquirida por la Diócesis, sino que también, su capacidad de llenado de balones de oxígeno es de la cuarta parte que de la Diócesis. No solo ello, el presupuesto de la Diócesis de S/ 678 468, incluye 200 balones de oxígeno. Entendemos que el Gorehco también adquirió 390 balones de oxígeno hace poco, pero se desconoce el precio pagado por ellos.

Es muy importante entonces que exista mayor transparencia y menos hermetismo, no solo para los ojos de la justicia, pero sobre todo para la legitimidad de la gestión ante la población.