Editorial. Se cayó la vacancia

Se cayó el plan de golpe de estado contra Vizcarra, lo que generó un ambiente de estabilidad política probablemente efímero. Decimos efímero porque nada garantiza que el congreso nuevamente intente alguna acción contra el Ejecutivo.

La razón es simple, además de que Vizcarra es visto como un personaje débil y sin carácter, su debilidad más grande es la falta de apoyo en el mismo congreso. No tiene bancada alguna, tampoco ha logrado crear consenso con algún partido.

En resumen, en un sistema político como el nuestro, no se puede gobernar sin aliados en el Legislativo. Vizcarra no ha hecho el esfuerzo para sumar “amigos” en el congreso y se ha valido de su baja credibilidad y aceptación para capitalizar esta ineficiencia a su favor. Hecho que no fue muy difícil de hacer realmente, debido al accionar de este.

Ahora están saliendo perlas de Merino y Alarcón, dos personajes bastante cuestionados con puestos claves en el congreso que han buscado activamente la vacancia de Vizcarra.

Si bien es cierto que Vizcarra debe de ser investigado debido a que en los audios revelados se demuestra indicios de conspiración y obstrucción de la justicia, lo más ideal para la estabilidad política del país es que termine su mandato.

Lo propio debe hacerse con Merino, quien realizó contratos a sus familiares directos y Alarcón que está involucrado en reglajes y amedrentamiento a fiscales que coincidentemente los investigaban por lavado de activos.

Si estos congresistas realmente desean ser considerados como fuertes candidatos para las próximas elecciones, sería bastante ideal que aprobaran la reforma política y fortalecieran la lucha contra la corrupción, lo cual penosamente, es mucho pedir.