La detección de medicamentos y dispositivos médicos vencidos en el Hospital Regional Hermilio Valdizán Medrano, revelada por la Contraloría General de la República en su Informe de Visita de Control N.º 003-2026-OCI/0691-SVC del 13 de febrero de 2026, no puede ser tratada como un incidente menor. El documento, elaborado tras una revisión realizada entre el 10 y el 11 de febrero en el Departamento de Farmacia del principal hospital público de Huánuco, describe una situación que plantea preguntas inevitables sobre la gestión del almacenamiento, el control de inventarios y la seguridad de los pacientes.
Las observaciones consignadas en el informe no se limitan a un detalle administrativo. La comisión de control registró nueve unidades de solución ADL para complemento de kit de aféresis vencidas en noviembre de 2025, veinte kits para catéter neonatal con fecha de caducidad en agosto de 2025, además de 232 unidades de algodón con vencimiento en diciembre de 2025 y 160 máscaras de oxígeno Venturi para adulto vencidas en noviembre del mismo año. Cada uno de estos productos estaba almacenado en áreas destinadas a insumos aprobados, lo que, según el propio documento, podría generar riesgos para la atención hospitalaria.
La respuesta institucional del hospital, que ha señalado que se trataría principalmente de accesorios y no de medicamentos, introduce un matiz que no cambia el fondo del problema. En un hospital regional que atiende a miles de pacientes al año, la presencia de insumos vencidos —sean fármacos o dispositivos médicos— evidencia fallas en los mecanismos de control y supervisión. El informe de la Contraloría no solo identifica productos fuera de fecha, sino también deficiencias en las condiciones de almacenamiento y discrepancias en el registro de inventarios.
Las condiciones observadas durante la inspección refuerzan esa preocupación. Cajas almacenadas hasta el techo, estanterías deterioradas y espacios reducidos para la manipulación de productos no solo dificultan el control del stock, sino que también pueden afectar la conservación de los medicamentos. En un entorno hospitalario, donde la estabilidad de un fármaco depende de variables como temperatura, humedad y manejo adecuado, estos factores no son secundarios.
A ello se suma una inconsistencia detectada en la farmacia de emergencia. Mientras el registro indicaba la existencia de 500 unidades del antibiótico Sulfametoxazol + Trimetoprima de 800 mg + 160 mg, la verificación física encontró unidades fuera de su caja, lo que evidencia fallas en el seguimiento de la dispensación. Este tipo de discrepancias, aunque aparentemente menores, reflejan debilidades en la trazabilidad de los medicamentos.
El informe de la Contraloría no es una sentencia, pero sí una advertencia institucional. Los órganos de control existen precisamente para identificar riesgos antes de que se conviertan en crisis sanitarias. En un hospital de referencia regional como el Hermilio Valdizán, donde convergen pacientes de toda Huánuco, la gestión de farmacia no es un asunto administrativo más: es un componente esencial de la seguridad del sistema de salud.










