71 víctimas olvidadas de Ambo y Cancejos

Parece que autoridades, líderes, periodistas y pobladores de Acomayo y Ambo olvidaron rápido los trágicos sucesos ocurridos la Semana Santa del 2010 cuando las lluvias caían persistentes en sierra y selva. Nadie las dio importancia, sin presagiar la tragedia del Miércoles Santo 31 de marzo en Cancejos (carretera Huánuco-Carpish) y el Jueves Santo 1 de abril en Ambo, refiere Medalith Sotil Ponce, capacitadora de Defensa Civil del Gobierno Regional, testigo directa de ambos fenómenos.
Refirió que la madrugada del 1 de abril fue convocada de urgencia hasta el caserío de Cancejos (cerca de Acomayo, distrito de Chinchao), donde la noche anterior se produjo un aluvión que arrasó viviendas. Iniciaron sus labores en medio del barro para rescatar a cuatro víctimas mortales producto del deslizamiento. La jornada laboral se prolongó hasta la noche en que inician el regreso. Cuando estaban cerca de Acomayo, los celulares del equipo técnico recibieron llamadas de auxilio desde Ambo, donde un gran aluvión había sepultado a decenas de viviendas con sus ocupantes. Como ambina le brotaron lágrimas por el suceso que padecían sus paisanos y se trasladaron directamente en un viaje de casi una hora, encontrando una dantesca situación de dolor y riesgo de vidas que se vivía en esos dolorosos momentos.
Cancejos
Luis Picón Castro, técnico de salud de Acomayo, recordó que la zona ubicada en ceja de selva, (muy cerca de Carpish), las torrencial lluvia que cayó de manera prolongada provocó que las tierras de las partes altas se deslizaran hacía zonas pobladas donde habían decenas de viviendas que fueron arrasadas por un aluvión que se formó. El saldo: más de 20 viviendas arrasadas y cuatro víctimas mortales que fueron rescatadas, desconociéndose si había desaparecidos.
Ambo
Medalith Sotil, dice que se reportaron 30 muertos rescatados y 37 desaparecidos a los nunca se les encontró porque el aluvión los enterró o porque el río Huallaga los arrastró, lo que suma 67 víctimas. Al promediar las 3:30 de la tarde, se interrumpió el flujo del agua que pasaba por el arroyito del barrio 16 de Noviembre. Se percataron de ello y nadie dijo nada, ni siquiera por la fuerte lluvia que caía, hasta que a las 6:58 de la noche un fuerte ruido producto del huaico de grandes proporciones arrasó un centenar de viviendas, iglesias evangélicas e instituciones educativas ubicadas en medio de la quebrada, incluidas viviendas e infraestructura de los barrios cercanos.
Recuerda que en medio del llanto y el dolor se produjeron escenas heroicas de rescate de algunas personas en medio del lodazal y del río Huallaga, mientras otros refirieron que nada pudieron hacer para rescatar a decenas de personas arrastradas por el río.
Con el transcurrir de los días los vecinos recordaron que el aluvión sorprendió a más de 20 personas en una iglesia evangélica que no pudieron escapar. Solo quedaron algunos cuerpos fueron rescatados en el trayecto de Ambo hasta Chullqui, mientras que 37 cuerpos nunca fueron encontrados.
Nadie aprendió esa lección de tragedias
El ingeniero José Chocano Cavalié, subgerente de Gestión de riesgos y desastres de Defensa Civil de la Municipalidad de Huánuco fue tajante al señalar que a pesar de haber transcurrido siete años de las tragedias de Cancejos y Ambo, ocurridos en el lapso de 24 horas y que dejaron un saldo de 71 víctimas mortales, pareciera que nadie aprendió semejante lección que nos dio la naturaleza. Es su reflexión al no haber ningún acto de evaluación ni de diálogo con los pobladores de los riesgos en estas zonas o en aquellas cercanas de ambos lugares.
El especialista en riesgos expresó, que ambos episodios son una gran lección de lo que puede sucedernos en Huánuco, Llicua, Las Moras o en cualquier lugar, por lo cual las municipalidades deberían tomarla en cuenta antes de autorizar los asentamientos humanos que se ubiquen cerca de quebradas o zonas de riesgo. Lamentó que esto no ocurra y que los políticos continúen otorgando títulos de propiedad o constancias de posesión que permiten a Seda Huánuco y Electrocentro darles el servicio a pesar de que las viviendas se ubican en zonas de alto riesgo, por lo que estamos sentenciados a que ocurran otras tragedias.