En lo que va del año, el Perú ha sufrido la alarmante cifra de 234 incendios forestales, con un aumento significativo en comparación con el año pasado. Solo hasta agosto, el número de siniestros aumentó en un 23%, alcanzando los 192, y en septiembre, se sumaron otros 42 incendios, según el último informe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci).
La situación se agrava debido a la histórica falta de asignación de recursos para el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), que este año recibió solo S/19.7 millones para la gestión sostenible de la producción forestal. Patricio Valderrama, experto en fenómenos naturales, lamenta la tardía respuesta del Gobierno frente a una situación recurrente en regiones como Loreto, Cusco, Apurímac y Cajamarca.
Impacto económico y ambiental
Las pérdidas económicas provocadas por estos incendios se estiman en un mínimo de S/220 millones, afectando gravemente tierras agrícolas y recursos forestales. Además de la biodiversidad, estos siniestros empobrecen la calidad del suelo y provocan la desaparición de importantes especies de flora y fauna. Luis Alberto Gonzáles, exdirector de Serfor, resalta el impacto sobre la fauna y el empobrecimiento de los suelos.
En regiones como Puno, Cusco y Arequipa, los incendios amenazan la ganadería y los recursos naturales utilizados en actividades turísticas y tradicionales. La quema de pastizales y la destrucción de vegetación nativa ponen en riesgo tanto la subsistencia local como el turismo, un sector vital en estas regiones.
Causas y soluciones propuestas
Gran parte de estos incendios son causados por actividades humanas, principalmente en el ámbito andino, donde las comunidades campesinas recurren a la quema de rastrojos para abrir nuevas tierras de cultivo o estimular el rebrote de pasto. Sin embargo, este método resulta contraproducente, ya que empobrece el suelo y destruye la biodiversidad.
Expertos como Marco Vinelli, director de la Maestría en Administración de Agronegocios en ESAN, proponen sustituir estas prácticas por métodos más sostenibles, como la provisión de maquinaria adecuada y la implementación de programas de capacitación para los agricultores. Asimismo, se recomienda fortalecer al Serfor y restablecer el sistema de extensión agraria, abandonado desde los años 90, para asesorar a los agricultores y evitar estos desastres.
Medidas urgentes
Es crucial que el Gobierno invierta en un liderazgo preventivo y en la educación de las comunidades rurales, promoviendo prácticas agrícolas responsables. Solo así se podrá mitigar el daño a los ecosistemas y evitar futuras pérdidas económicas y humanas.




