Instagram, servicio perteneciente al imperio de Zuckerberg, ha anunciado durante lo que llevamos de semana, la próxima llegada de herramientas. Las mismas, están destinadas, en concreto, a proteger a los más jóvenes. Entre ellas figuran una nueva funcionalidad. Invitar, al internauta a tomar un descanso, cuando lleve mucho tiempo conectado. Y, un control parental, que permitirá a los padres limitar las horas de navegación del menor.
Expertos consultados tienen dudas
Las funcionalidades, que previsiblemente llegarán de forma global a principios del año que viene, sean suficientes para reparar completamente las averías de la plataforma. Esa que, de acuerdo con la información filtrada, hace que una de cada tres adolescentes que se sienten mal con su cuerpo se encuentre todavía peor. O que, incluso, ha llegado a provocar pensamientos suicidas en algunos jóvenes.
Ofelia Tejerina, presidenta de la Asociación de Internautas y abogada experta en asuntos digitales, apunta que es positivo que «finalmente la red social comprenda que tiene que tomar medidas» y que estas «estén enfocadas, además, al control parental». Con todo, solicita más esfuerzos enfocados, en concreto, a la pedagogía. Tanto de los tutores como de los menores: «Si realmente quieren proteger a los jóvenes, también podrían enseñarles alertas para qué sean conscientes de lo que están publicando allí y de que, además, lo puede tener cualquiera».
«Lo que tendrían que hacer realmente estas empresas de redes sociales es destinar recursos para que en las escuelas y en las universidades haya educación en competencias digitales», remarca la presidenta de Internautas. A este respecto, Instagram ha compartido que está trabajando en la creación de recursos y tutoriales que ayuden a los padres y a los menores a conocer mejor la plataforma. Por el momento, no se ha compartido información concreta sobre su funcionamiento.
Uno de los principales problemas de la plataforma
Quedó en claro con la publicación de los documentos internos de Meta, reside en la misma razón de ser de Instagram. Una red social que, gracias en parte a los filtros y a la proliferación de ‘influencers’ de todo tipo, está llena de contenido. Los mismos que muestra una realidad idílica. Estos contenidos, no se corresponde con la que puede experimentar, no solo un usuario corriente, tampoco el propio creador de contenido. Así lo reconocía recientemente la popular Paula Gonu -con más de 2 millones de seguidores en la plataforma- en una publicación.
«Estoy intentando mejorar muchas cosas de mí. Una de ellas es la de no compararme con nadie. No comparar mi vida con la de esa persona que, según sus stories, tiene una vida perfecta». Esto explicaba Gonu. «Las redes sociales no ayudan a este proceso y me siento culpable y responsable por formar parte de ese ‘obstáculo’. Que la única persona con la que nos comparemos seamos nosotros mismos», zanjaba la ‘influencer’.



