Aquí nada ha cambiado

Escrito por: Marcos Cancho Peña

Hace tres días, el Congreso aprobó, por insistencia, una ley que regula la cuestión de confianza. Los congresistas decidieron ignorar el artículo 206 de la Constitución Política del Perú, el cual especifica el procedimiento necesario para toda reforma constitucional: la modificación debe ser aprobada por el Congreso con mayoría absoluta del número legal de sus miembros, y ratificada mediante referéndum. Puede omitirse esto último, si el acuerdo del Congreso se obtiene en dos legislaturas. A todas luces, el procedimiento seguido es inconstitucional y debería ser declarado así por el TC. El meollo del asunto es que pueden transcurrir meses hasta el fallo, y, hasta que eso ocurra, la ley se mantendrá vigente.

Pero las aguas turbulentas no solo son culpa del Poder Legislativo. El Ejecutivo no se salva, pues hace cuatro días envió un proyecto de reforma constitucional al Congreso que eliminaba la causal de incapacidad moral como motivo de vacancia. El motivo de dicha reforma era blindar a Pedro Castillo, vestirlo de una armadura de acero que resistiera los embistes ocasionados por sus malas decisiones, como nombrar a personajes turbulentos como funcionarios públicos (Iber Maraví como ministro de Justicia, Luis Barranzuela como ministro del Interior) o apartar del cargo a profesionales correctos para incluir a otros que siguieran sus intereses (Carlos Gallardo, del Fenatep, reemplazó a Juan Cadillo como ministro de Educación). Ambos frentes golpean.

A veces creo que no vivo en Perú, sino dentro de la saga Juego de Tronos, y es George R.R. Martin quien, con su pluma talentosa, guía a los personajes políticos que luchan encarnizadamente por el poder. Es que la política de este país es así: sangrante, violenta, de ciencia y ficción. Derecha e izquierda velan por sus intereses, ninguno lucha por el pueblo, ese que se encuentra en el centro, pagando la incertidumbre que generan. Es claro que debe regularse la cuestión de confianza y la figura de la vacancia presidencial, para que así dejen de ser usados a conveniencia, pero dicho proceso debe ejecutarse correctamente. Hacerlo “al caballazo” es de amedrentar. Seguimos siendo el pueblo de todos los años: olvidado antes de las elecciones y después de ellas. Aquí, en Perú, nada ha cambiado.