11 pasajeros, entre ellos siete menores, mueren en la caída de helicóptero de FAP

Once pasajeros fallecieron la tarde del domingo tras la caída de un helicóptero Mi-17-1B de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) en la localidad costera de Chala, provincia de Caravelí, región Arequipa. Las víctimas eran familiares de oficiales de la institución.
Entre los fallecidos se encuentran el coronel FAP Javier Nole Gonzáles, jefe del Estado Mayor del Ala Aérea N.° 3, su esposa Ivis Rodríguez Romero y sus hijas Radnia (17) y Fátima (15). La familia había partido desde el Grupo Aéreo N.° 3, en el Callao, con destino a la base aérea de Vítor, en Arequipa, en un vuelo de apoyo.
También perdieron la vida Elisa Bernal Paredes, cónyuge del coronel FAP Fabricio Tesei Choque —jefe del Grupo Aéreo N.° 3—, y sus hijos Giácomo y Fiorenza, ambos de 14 años.
A ellos se suman familiares del coronel FAP Carlos Cachay Aguirre: su cuñada Zoika Fernández Medina y sus hijas Mirella (14) y Alesia Guerrero Fernández (3). Asimismo, fue reportado el fallecimiento de Matías Moscoso Ludeña (14), hijo del coronel FAP Carlos Moscoso Álvarez.
De los 11 pasajeros, cuatro eran adultos y siete menores de edad. La magnitud de la pérdida ha generado consternación dentro de la institución y en la comunidad aeronáutica.
La tripulación del helicóptero estaba integrada por el mayor FAP Sergio Páucar Centurión, quien comandaba la aeronave; el alférez FAP Luis Huertas Cárcamo (26); la suboficial FAP Kamila Anchapuri Jove (34); y el suboficial FAP Leiner Aguirre Huamán.
El mayor Páucar, natural de Chiclayo, había culminado recientemente el programa de Estado Mayor con el primer puesto, según mensajes difundidos por allegados. En redes sociales, compañeros y amigos destacaron su trayectoria profesional y calidad humana, al igual que la del coronel Javier Nole.
De acuerdo con fuentes de la FAP, el helicóptero siniestrado —de matrícula FAP 614— formaba parte de un lote de 12 aeronaves fabricadas en 1986. Inicialmente prestaron servicio en la fuerza aérea nicaragüense y fueron adquiridas por el Estado peruano en 1992.
La aeronave había sido sometida a un proceso de reparación mayor (“overhaul”) entre 2024 y 2025, junto con otras tres unidades (dos Mi-171Sh, un Mi-8-MTV y un Mi-17-1B). Los trabajos estuvieron a cargo de la empresa Helicentro Perú, que otorgó conformidad técnica tras las pruebas correspondientes y la habilitó como operativa.
En un inicio, el Ejecutivo evaluó la compra de helicópteros nuevos para reemplazar las aeronaves de fabricación rusa. Sin embargo, optó por ejecutar reparaciones mayores para atender emergencias, especialmente ante los impactos del Fenómeno El Niño.
Tras cumplir el traslado de las familias hacia Arequipa, el helicóptero debía incorporarse a operaciones de apoyo humanitario en zonas afectadas por desastres en la región.
Las labores de rescate de los cuerpos han sido programadas para primeras horas del martes, debido a la complejidad del terreno. El punto de impacto se ubica en una zona alta de Chala, a una distancia estimada de cinco a seis horas de caminata.