Yerson Lino: entre lienzos y murales, un corazón sensible y humano

Hace unas semanas salí de casa, en mi recorrido, obligatoriamente debo cruzar la intersección de los jirones Huallayco y Tarapacá. Usualmente apuro el paso, pero esta vez me detuve para apreciar a una madre huanuqueña, que caminaba a paso lento, cargaba sobre sus espaldas una manta decolorada, llena de mucha esperanza, de la cual retoñaban orquídeas, y una mariposa se posaba sobre ellas.

En estas épocas tan duras y difíciles de atravesar, ver un mural de tales características nos llena de esperanza y nuestro camino no es el mismo, seguimos el paso apresurado, pero reflexionando.

¿Para qué sirve seguir haciendo obras más tristes, si la vida ya es triste?, es una pregunta que se hizo Yerson Lino durante la pandemia. Una pregunta que aprovecha en respondernos, “Esta pandemia es algo temporal y sé que va terminar, por eso prefiero no pintar nada de ello. Ahora necesitamos de la empatía de todos”, nos dice.

En otros tiempos él estaría pintando y dándole vida a las paredes de nuestra ciudad, siempre con una temática diferente, sin dejar sus raíces de lado. Un artista preocupado en generar conciencia y que sus obras permitan a los demás reflexionar sobre diferentes problemáticas sociales. “Algunos de mis trabajos tienen como referente a personas del campo, tengo la necesidad de plasmarlos, y tratar de entender lo que piensan y sienten”, manifiesta al recordar su infancia en Chaglla y Molinos (Pachitea), lugares donde pasó sus primeros años de vida. Allí le gustaba ir de pesca con sus hermanos por los ríos serpenteantes. 

Yerson nació en febrero de 1995, en la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado de manos de su profesor Eduardo Espinoza conoció los principios básicos del arte. En el 2013 ingresa a la Universidad Nacional Hermilio Valdizán y estudia arquitectura.

“A pesar de que el arte y la arquitectura van de la mano, en la universidad es muy diferente. La creación y ser libres para poder crear no es la prioridad de la universidad”, comenta. Esta situación llevaría a Yerson a dejar los estudios por un par de años. En ese tiempo asistió al taller de pintura de la universidad, conocería a Reycord Rojas su profesor, él lo encaminaría y su ingreso a las artes visuales iniciaría con gran éxito.

Desde el 2019 participa en el Ayni Art Festival y sus diversas ediciones,y en el 2020 del 5° Festival de Murales Amazonarte Latinoamérica. Años anteriores había participado en concursos de pintura rápida en Pucallpa y Huancayo.

Antes de iniciar a pintar murales, Yerson pintaba sobre lienzo (aún lo hace). Y aunque muchos discuten de la importancia de ambas expresiones, cree que la existencia del lienzo en una galería, es tan necesaria, como la de los murales en las calles. Entonces nos dice que “Ambos son buenos y cada cosa es útil en su debido lugar”.

Casi todas las paredes que Yerson ha pintado han estado grafiteadas o en mal estado, por lo que ha tenido que mejorarlas para poder intervenir. “En el primer día la mayoría te mira raro y se muestran sorprendidos, en los siguientes la gente cambia, se vuelve amable, se respira tranquilidad. Eso es algo bonito”, dice él.

En un mundo en el que la mayoría de personas solo busca competir para alcanzar un reconocimiento o un título, sin darle valor a la sensibilidad humana. Yerson a sus 26 años, es de los pocos artistas que lucha por un mundo que le dé mayor importancia a los sentimientos del alma.

 “No busco la fama, solo quiero pintar para que las personas puedan apreciar una obra de arte en las calles. Y no tener más una calle silenciosa, sin nada que decir. Si no que tenga algo que mostrar”, responde Yerson desde el cómodo escritorio de su casa.

Como a la mayoría la pandemia lo ha afectado, pero nada ha desanimado a este joven artista para poder regalarnos esperanza. Ha salido a pintar en dos oportunidades, respetando el distanciamiento social y cumpliendo los protocolos de bioseguridad.

“Como en todos los trabajos que realizo, me voy siempre con una satisfacción en el alma, sabiendo que existen corazones sensibles y humanos, de los cuales considero que mana la vida”, estas son sus palabras al culminar una entretenida entrevista.

No dejemos que los malos tiempos, nos quiten los ánimos de vivir y servir a nuestros semejantes. De alguna manera podemos salir todos de esta. Ayudándonos siempre.

Por: Iraldia Loyola