YA PASÓ

Por: Jacobo Ramírez Mays

«Heráclito tuvo razón cuando dijo que nadie puede bañarse dos veces en un río», me dijo un señor que estaba sentado al lado del copiloto en el colectivo que nos traía de Las Pampas. «Debe de ser», le respondí sin entender hacia dónde se dirigía su conversación. Continuó hablando y aclaró que felizmente todo pasa, que todo fluye, que nada es estático. Y como soy corto de cerebro, tampoco comprendí su intención comunicativa.
El colectivo se detuvo y subieron dos señoras. El señor que llevaba puesta una gorra continuó hablando. «Muchos de nosotros hemos esperado que pasen las elecciones y afortunadamente, como el agua del río, están pasando y quedarán en el recuerdo de algunos de nosotros».
«Ya terminaron las campañas propagandísticas de los santos candidatos y con ellas todas las indirectas, los trapitos sucios, los golpes bajos que se dieron durante este evento democrático», aclaró el señor.
«Que uno es gringo y la otra emigrante japonesa. Que uno es viejo y la otra tiene cara de cerda. Que el primero está enfermo, decían algunos; mientras que otros afirmaban que la otra es mishimaki igual que su padre», explicó el individuo; entonces el chofer preguntó: «Tío, ¿el Perú no tiene ciudadanos netamente peruanos para que sean candidatos a la presidencia?». El pasajero lo observó y sin responderle continuó con su plática.
«Una propuso poner mano fuerte para gobernar y manifestó que el otro no tenía pantalones para hacer lo mismo. Dijo también que iba a construir cárceles donde no llegan ni almas para hacer asustar; mientras que el otro estaba haciendo turismo en los Estados Unidos». «Tío, volvió a preguntar el automovilista, ¿por qué mejor ella no pone puño de padre y el otro corazón de madre para gobernar y así los dos son felices?». Tampoco tuvo respuesta su interrogante.
Y haciendo oídos sordos, continuó con su perorata. Manifestó que por las redes sociales le preguntaron por quién iba a votar y después de que contestó, le dijeron: «Carajo, L, yo pensaba que eras bien varoncito» y aclaró incluso que sus amigos desconfiaban de su virilidad.
Entonces una de las señoras, como diría mi tía Ruchi, metió su cuchara y dijo: «El viejito a su edad ya no sopla y por eso está cambiando de gusto y ahora ya no le queda más que apoyar a la unión civil». Entonces la otra señora, levantando la voz como para que la escuchemos, manifestó: «La señora candidata qué va apoyar eso, si ella estuvo de acuerdo con la esterilización y eso es una forma de difundir el libertinaje sexual. Además, ella se mostraba indiferente ante el problema porque, tan poco tan poco, iba a apoyar algo que le podría quitar unos cuantos votos».
«Tío, ¿y por qué tanto problema de que no deben casarse entre varones o entre mujeres, por qué no les dejan vivir tranquilos y en vez de eso se preocupan por otros problemas que son más importantes para el desarrollo de nuestro país?», volvió a preguntar el colectivero que estaba atento a la conversación.
«De que si este gobierna, el Perú se joderá más, venderá a nuestro país y no quedará nada de nada; y que si ella gobierna, serán los narcos los que lo harán». «Tío, que venda todo el Perú, pero menos Las Pampas, ¿sí o no?», aclaró el chofer.
Entonces una de las señoras dijo que la candidata ha recorrido todo el Perú y que por ello podría gobernar mejor; la otra, que estaba eufórica, respondió: «Claro, como no chambea en nada y tiene dinero se puede dar ese lujo»; la amiga le respondió: «Si el viejito hace el mismo recorrido estoy segura de que regresaría en un ataúd o si no tendría que llamar a Pancho Oroche, el huesero, para que le acomode sus huesos». La otra, para no molestarla, se calló.
Entonces, el chofer, observándome por el retrovisor, me preguntó «Tío, ¿tú sabes quién jodio al Perú?». «No», le respondí. «Zavalita, pe, tío», y se rio.
Luego se detuvo para que el señor baje. Después yo hice lo mismo y observé que el carro se perdía por medio de la congestión vehicular y me alegré porque felizmente toda la campaña política, ya pasó.
Las Pampas, 09 de junio de 2016