TIEMPOS RECIOS

Arlindo Luciano Guillermo

Tiene 83 años, hace 9 recibió el Premio Nobel de Literatura. Mario Vargas Llosa sigue publicando literatura, ensayo, periodismo de opinión; no se calla ni habla a media voz sobre asuntos políticos. En 2016 publicó Cinco esquinas, donde fustiga severamente la maquinaria corrupta y siniestra de los siameses Fujimori-Montesinos, al ejercicio innoble del periodismo sensacionalista y los desmanes del poder político que socavó los valores cívicos y la institucionalidad del Estado. El 8 de octubre se presentó la novela de Vargas Llosa Tiempos recios (Edit. Alfaguara, 2019. Págs. 353), que, sobre la base de hechos históricos, recrea, a través de la ficción literaria, el derrocamiento del gobierno democrático de Jacobo Árbenz Guzmán (1951-1954), dirigido clandestinamente desde la CIA y la anuencia del presidente Eisenhower, con el pretexto que Árbenz permitía la penetración y expansión del comunismo soviético en Centroamérica. Eran los años de confrontaciones, bloqueos sistemáticos y hegemonía política y militar entre los Estados Unidos y la ex URSS. Ante la contundencia de la intervención militar, solo en el poder, Jacobo Árbenz renunció el 27 de junio de 1947. “Me considero un combatiente de la libertad y el progreso de mi patria, dijo. Mario ha escrito extraordinarias novelas históricas: La fiesta del Chivo, La guerra del fin del mundo, El paraíso en la otra esquina, El sueño del celta; en todas ellas se funden magistralmente la ficción literaria con personajes y hechos plenamente históricos.

La novela tiene 3 partes. En Antes (15-28) se reseña a dos personajes cuya presencia será decisiva en la historia de Guatemala, ambos judíos, disímiles, migrantes en los Estados Unidos: Sam Zemurray, esforzado fundador de la la United Fruit Company (la Frutera o el Pulpo), exportadora multimillonaria de banana desde Guatemala y otros países centroamericanos, que tuvo gran influencia en las decisiones geopolíticas de los Estados Unidos; Edward L. Bernays, elegante, ególatra, sobrino de Sigmund Freud, quien utiliza la publicidad para hacer creer a los Estados Unidos que Guatemala se convertiría en un satélite de la URSS para expandir el comunismo en América Central.  

El derrocamiento del presidente democrático Jacobo Árbenz Guzmán es relatado, con oficio de historiador, sin dejar la ficción y la imaginación del novelista, en 32 capítulos (29-332). Después (335-351) refiere la entrevista que hace Mario Vargas Llosa, en los Estados Unidos, a Marta Borrero Parra, apodada Miss Guatemala, amante del asesinado presidente Carlos Castillo Armas, títere de la CIA y enemigo del dictador Rafael Trujillo. Históricamente, la novela abarca desde el fin de la dictadura de 13 años de Jorge Ubico Castañeda, la asunción al gobierno del profesor Juan José Arévalo, la continuidad democrática de Jacobo Árbenz Guzmán (ambos pertenecen a la Revolución de Octubre de 1944), toma del poder por Carlos Castillo Armas y derrocamiento de este por Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, quien gobernó hasta 1963. Manuel Estrada Cabrera gobernó Guatemala 22 años. Precisamente, Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura 1967, escribió la novela Señor presidente basada en este dictador, que la publicó 24 años después que dejara el poder. La democracia y la libertad retornan a Guatemala cuando es elegido presidente de la república Julio César Méndez Montenegro, que gobernó de 1966 a 1970.    

La CIA con el plan Operación PB Success derroca a Jacobo Árbenz porque considera que su gobierno y el entorno son comunistas; además, la reforma agraria afecta los intereses territoriales de la United Fruit Company, que no paga impuestos; no le expropiaron tierras productivas, sino “tierras ociosas” para entregárselas a los campesinos pobres. Jacobo Árbenz es una amenaza, un comunista, aliado de la URSS.  

Tiempos recios, si bien cuestiona, sin el tono furibundo de La fiesta del Chivo, la dictadura militar, las intrigas del poder político, las felonías del entorno, hipócrita e interesado, los delirios del gobernante, la injerencia de las mujeres y el lío entre ellas (Miss Guatemala, Odilia Palomo, María Cristina Vilanova), la intervención de los Estados Unidos y la CIA a la soberanía de Guatemala, es una novela que está por debajo de Conversación en la Catedral y La fiesta del Chivo; no tiene la fuerza crítica ni contundencia histórica. Jacobo Árbenz defiende la reforma agraria, la pluralidad política e ideológica, la visión de una Guatemala próspera, con libertad y democracia; Carlos Castillo Armas, el militar felón y oportunista, fantoche de la CIA para derrocar a Árbenz; Rafael Trujillo (el Generalísimo) inmiscuyéndose en la política de Guatemala, a través de Johnny Abbes García, un criminal del régimen trujillista. La novela, como todas las que escribió MVLl, luce esa simbiosis casi perfecta de verdad histórica y ficción literaria, donde un narrador escurridizo y omnipresente conduce los hilos del relato. Tiempos recios no es una novela de súbita inspiración, sino una historia real, basada en hechos ocurridos y personajes existentes en la historia de América Latina.

Mario Vargas Llosa apela a la historia y la política para, a través de la novela, denunciar la dictadura, la corrupción, la megalomanía del poder, la intervención de los Estados Unidos para derrocar a un gobierno elegido legítimamente por voto popular, acusándolo de prosoviético, comunista, cuyo trasfondo ha sido el recorte de los privilegios de la compañía americana United Fruit. Además, Tiempos recios es la reafirmación de la defensa de la libertad, la democracia y el derecho de los ciudadanos al progreso con empleo, dignidad y democracia.