“SÉ MI OJO, ESPÉRAME EN LA NOCHE Y DIVÍSAME, ESCRÚTAME, SACÚDEME”

Por Arlindo Luciano Guillermo 

Arlindo Luciano Guillermo 

Rafael Cadenas (Barquisimeto, Venezuela, 8 de abril de 1930), poeta, ensayista y profesor de literatura, desterrado durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, acaba de ser galardonado con el Premio Cervantes 2022, el “Nobel español”, 125 mil euros (144 800 dólares). El argumento para tal distinción del poeta llanero, coterráneo de Andrés Bello, Salvador Garmendia, Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva y Rómulo Gallegos, es el siguiente: “Por su vasta y dilatada obra literaria (…). La trascendencia de un creador que ha hecho de la poesía un motivo de su propia existencia y la ha llevado hasta alturas de excelencia (…). Su obra demuestra el poder transformador de la palabra cuando la lengua es llevada al límite de sus posibilidades creadoras (…). Hace destilar de las palabras su esencia deslumbrante colocándolas en el territorio dual del sueño y la vigila y haciendo que sus poemas sean una honda expresión de la existencia misma y del universo, poniéndolos también en una dimensión que es, a la vez, mística y terrenal”. Rafel Cadenas no vive en Venezuela; se exilió para escribir con libertad. ¿Qué poeta íntegro, libre como el viento, peligroso como el mar, sin hipotecas ideológicas, puede vivir en un país gobernado por Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro? En el poema “Ars poética”, incluido en el poemario Intemperie (1977), expone los argumentos de la creación poética: “Que cada palabra lleve lo que dice. / Que sea como el temblor que la sostiene.  /  Que se mantenga como un latido.  /  No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni añadir brillos a lo que es.  /  Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir la verdad.  /  Seamos reales.  /  Quiero exactitudes aterradoras.  /  Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis palabras. Me poseen tanto como yo a ellos.  /  Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame  /  la impostura, restriégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio.  /  Enloquezco por corresponderme.  /  Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme”.

He leído una selección de poemas de Rafael Cadenas hecha por el crítico literario Julio Ortega para la Universidad Autónoma de México, que abarca siete poemarios y un total de 40 textos poéticos. En “Nota Introductoria”, dice Ortega: “Su poesía traza un mapa insólito en la poesía hispanoamericana, por su libertad y por su rigor, por la fidelidad a su empresa reflexiva, tan austera como imaginativa. En ese mapa, el poeta no es el protagonista de la palabra, ni siquiera su oficiante favorecido sino, más bien, su creyente (practicante) y devoto (vigilante) orfebre (cada palabra es una ofrenda). Desde la perspectiva del destierro (exilio, extrañeza, marginalidad de su tarea de solitario obediente), el poeta busca, en primer lugar, exceder los protagonismos del yo (el testimonio le es falso, lo personal sustitutivo) y acudiendo a las fuentes budistas ejercita una recusación del sujeto. Pero ese trabajo es solo uno de sus ejercicios espirituales en pos de la palabra religadora; luego, en la mística y la tradición carmelita encontrará un modelo de perfección y exigencia”. De la lectura de los poemas de Cadenas se puede afirmar que el lenguaje literario tiene efectividad, muestra empatía fraterna con el lector (consumidor de poesía), no se propone construir versos encriptados ni herméticos, “apuesta por la demolición deliberada del yo poético” (opta por el tú, él o por figuras retóricas sustituyentes). Una muestra. “Los poetas / levantan  /  espléndidas construcciones.  / Ninguna acritud.  /  Solo templanza.  / Solo la limpia obra.  / Solo el escondido esplendor.  / No se engañan; /, pero me asombra que sigan / trabajando / en la casa del idioma”.

El poema más célebre, traducido a varias lenguas, de Rafael Cadenas es Derrota (1963). Rafael tenía 33 años. De este texto poético ha dicho el propio RC: “El poema es producto de una depresión que se conectó con la depresión de una generación que había fracasado en su proyecto político, sobre todo, y no quería admitirlo”. El poema Derrota es la experiencia vivida por toda una generación de venezolanos en la búsqueda infructuosa de la utopía revolucionaria cuando estaba comenzado el régimen democrático. (El País, 10-11-2022). “Yo que no he tenido nunca un oficio  /  que ante todo competidor me he sentido débil  /  que perdí los mejores títulos para la vida  /  que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)  /  que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos  /  que me arrimo a las paredes para no caer del todo  /  que soy objeto de risa para mí mismo  /  que creí que mi padre era eterno

que he sido humillado por profesores de literatura…”. Este poema de versos largos, tono exhortativo, pesimista, inspira compasión y fraternidad, el relato procede de una voz en singular que transmite desaliento, frustración y resignación de un yo poético que simboliza a los ciudadanos del mundo como en los dos últimos versos de “Los nueve monstruos” de César Vallejo: ”¡Ah! desgraciadamente, hombres humanos, /  hay hermanos, muchísimo que hacer”.         

La poesía de Cadenas se suma a la agenda de lecturas obligatorias. Rafael Cadenas ganó el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (Guadalajara, 2009). Algunas razones. “Rafael Cadenas es una de las voces más reconocidas de la poesía latinoamericana contemporánea. Autor de una obra marcada por una continua meditación sobre la relación entre ética, lenguaje y poesía. Su palabra es un exigente ejercicio crítico en busca de la expresión más auténtica, más despojada y limpia, lejos de cualquier retórica o de cualquier afán estilístico o estético. “No quiero estilo, sino honradez”, dice el poeta en uno de sus versos más sonados del libro Gestiones. “Quiero exactitudes aterradoras”, señala en “Ars poética” de Intemperie de 1977”. (…) Paralelamente su obra ensayística, también rigurosa, se ha caracterizado por su intensidad. Presente en las principales antologías de nuestra poesía contemporánea, editado, leído y celebrado en España y en América Latina, Cadenas encarna hoy para los más jóvenes el horizonte de una palabra que se aleja del lirismo tradicional y tiene consigo el imperativo de darle voz a aquello que de otro modo ya no encuentra espacios para decirse en nuestra época”.                       

Unos versos de Rafael Cadenas para el deleite: “Vengo de un reino extraño,  /  vengo de una isla iluminada,  /  vengo de los ojos de una mujer.  /  Desciendo por el día, pesadamente.  /  Música perdida me acompaña.  /  Una pupila  /  cargadora de frutos  /  abandonados  /  se adentra  /  en lo que ve.  /  Mi fortaleza,  /  mi última línea,  /  mi frontera con el vacío  /  ha caído hoy”. El 23 de abril de 2023, Rafael Cadenas recibirá el Premio Cervantes 2022. Miguel de Cervantes Saavedra murió hace 406 años, precisamente, el 23 de abril de 1616.

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