Rolando Santiago: El héroe de la preservación y salvaguarda del patrimonio cultural

Con sus libros e investigaciones, el notable músico e investigador ha logrado declarar patrimonio cultural a diversas tradicionales y danzas de Huánuco 

Por Iraldia Loyola 

Rolando Santiago es investigador y docente.  Su compromiso constante con la preservación y salvaguarda del patrimonio cultural, le ha permitido lograr la declaratoria como patrimonio cultural de la Nación a 9 manifestaciones culturales del departamento de Huánuco. 

Trabajo que le costó más de 15 años de investigación. En estas semanas, realiza una exposición de trabajos culturales junto a sus estudiantes de la I. E. Industrial Hermilio Valdizán de Huánuco, en la oficina de turismo de la Dircetur Hco.  Conversamos con él para que nos pueda ilustrar sobre este tema importante.

¿Cuál ha sido ese proceso de su formación académica y profesional?

Soy de la provincia de Lauricocha, estudié en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Como músico soy titulado en el entonces Instituto Superior de Música Daniel Alomía Robles, pero he terminado en el Instituto Superior Pedagógico de música Acolla – Jauja, también me he dedicado al estudio del quechua, pues soy quechuahablante.  

Todo esto favorece para entrar al mundo de la investigación de los recursos culturales, que existen en los pueblos de nuestro departamento. Tenía que iniciar con mi pueblo, Jivia, pasando a otras provincias y también me he dedicado desde el año 80 a la artesanía, primero con la confección de la vestimenta de la danza de Los Negritos, como de las Pallas y otras danzas costumbristas. A partir del año 2000, me he dedicado a hacer trabajos artísticos en arcilla.

Esta trayectoria me ha servido para hacer los expedientes culturales que hasta ahora he logrado. Son 9 expresiones culturales declaradas patrimonio cultural de la nación. Ha sido difícil y costoso, necesita años de trabajo, pero se va logrando.

Volvamos en el tiempo… ¿Cómo fue esa experiencia de lograr una declaratoria por primera vez?

En el año 2011, el Ministerio de Cultura hace una invitación a docentes vinculados al arte para asuntos culturales, fui designado en representación de Huánuco a Lima. Y cuando nos reunimos en diferentes regiones, los docentes participaban con vestimenta típica representando a su terruño. Y dentro de los eventos en varios días, ellos sacaban temas de tradiciones declaradas patrimonio cultural y yo no tenía nada. Entonces regresé de esa capacitación y tenía que prepararme. Así nace la iniciativa. Empecé desde el 2012 a elaborar expedientes, en el 2014 envío los expedientes al Ministerio De Cultura en Lima y en el 2015 se declara patrimonio al “León danza de Jivia”, una danza costumbrista ancestral. Luego pasé a otros distritos y provincias. Ahora voy con gusto a esas reuniones, tengo 6 libros publicados, donde he plasmado todas las tradiciones que corresponden al departamento de Huánuco.

Dentro de su trabajo de investigación, ¿cuál es lo más complejo de lograr?

Todos son complejos. Por ejemplo, cuando hice el trabajo del Carnaval Tinkuy de Tambogan y Utao, la interceptación de lo que se hacía dentro del carnaval estaba relacionado a la revolución de 1812. He tenido que revisar todos los libros que han escrito, pero eran escasos, entonces tenía que enriquecer el expediente con la interpretación de los 5 días que se desarrolla esa festividad.

En todas las investigaciones se requiere hacer la transcripción del proceso de la festividad. Es difícil porque en la mayoría de casos no hay bibliografía, no hay publicaciones, etc. Cada tradición es importante, porque nos explica tanto histórica, antropológica, sociológica, lingüísticamente sobre nuestros antepasados y las sociedades. Hay que conocer bastante de derecho.

En este tipo de trabajos deberían participar muchos profesionales, pero usted es solo. ¿Cómo lo hace?

Me he demorado en hacer los trabajos de investigación, porque en el año 2012 me he reunido con 6 personas profesionales en diferentes ramas. Pero era difícil reunirnos y todos querían dinero. Y no había, entonces tuve que estudiar un doctorado vinculado a mi trabajo de antropología. Y mis otras especializaciones me sostienen, entonces me he hecho el equipo solo.

Sin embargo, tengo una asociación folclórica, con personería jurídica, integrada por varios familiares profesionales. Esa organización me apoya. Hago prácticamente toda la composición, la matriz, y ellos me complementan con el 10 %. Así se ha logrado todo, encontrarse con un equipo es difícil.

En cuanto a la producción alfarera de Huarguesh y Punchao Chico. Existe una bonita historia, en la que colaboraron varios especialistas para que esto se logre… 

Vino un capacitador ayacuchano a Punchao Chico, traído por agricultura, para enseñar cerámica. Dentro de ella habían mujeres que participaban y al preguntarles de donde eran, me dijeron de Huarguesh. Al día siguiente, las visité y encuentro a una señora que está haciendo su trabajo, pero ya estaba terminando, con eso posiblemente porque su familiar se lo quería llevar a Lima, porque no se ganaba dinero. Conociendo de cerca el trabajo decidieron apoyarlos y se hizo una exposición de 15 días. En esa exposición, me encontré con el arqueólogo José Onofre, y me entrega un fascículo de Daniel Morales, que en ese entonces era decano de la facultad de Arqueología de San Marcos. Material sumamente interesante, más su tesis de graduación relacionada a una excavación, donde habla de cerámica. Me facilitó la documentación, y con eso empecé a trabajar, esto me sirvió en la evidencia bibliográfica.

Vinieron especialistas, antropólogos y arqueólogos al lugar de los hechos, constataron, se regresaron y lo declararon patrimonio cultural. Porque ese lugar es el único pueblo, en el departamento de Huánuco, en el que existe todavía la cerámica, viene a ser la continuidad de la cultura Kotosh e Higueras. Porque hasta ahora, a pesar de haber pasado muchos años, siguen utilizando técnicas ancestrales.

Cada manifestación tiene una identidad específica. ¿Cómo hace usted para determinar algún tipo de patrimonio?

Cuando viajo, encuentro algo que no tiene réplicas en otros pueblos, son únicos e inmediatamente tengo que hacer el trabajo. Porque hay danzas que las nuevas generaciones la están alterando al crear sus grupos de danzas o elencos. Las están desfigurando, mutilando, entonces una vez declarado se trabaja con la comunidad y con la autoridad municipal, donde ellos tienen que firmar de acuerdo a la originalidad del patrimonio, para proteger esa tradición.

Por esa razón, empiezo a trabajar, para preservar y proteger. Si me apoyaran las municipalidades se lograrían cosas mayores. Yo no les pido dinero, sino apoyo constante. Estas declaratorias, por ejemplo Los Negritos de Huánuco, le va a servir mucho a la Municipalidad de Huánuco para que pueda elaborar su plan de turismo, si no tiene esos instrumentos legales, acuerdos u ordenanzas y más la resolución viceministerial, no van a poder hacer nada.

Eso lo tiene La Unión, Obas, Huarin, Churubamba, Jivia que ya tienen para iniciar y garantizar el registro de sus recursos turísticos culturales. La tarea de la Dircetur aquí es promover, coordinar con PromPerú, para hacer la difusión. Y para ello tiene que hacer el registro primero, teniendo ese inventario Dircetur también va a hacer su aporte.

Háblenos de sus libros…

¿Por qué me son necesarios los libros? Cuando piden citas bibliográficas, como no existen, tengo que hacer el libro y ese libro se va puntualmente al Ministerio de Cultura. Hasta ahora tengo 6, vengo trabajando sobre la danza de Tulumayos de Tingo Maria. Por ejemplo, el expediente de esta danza ya está en el Ministerio de Cultura, solamente falta una sola hoja que lo pueda elaborar la Municipalidad de Leoncio Prado, del distrito de Rupa Rupa.  

¿Qué recomendaría a las municipalidades?

Trabajar en materias de turismo, porque cuando funciona el turismo mejora la educación. El docente va a empezar a averiguar qué significa tener su Plaza de Armas de tal modo, de por sí van a empezar a conocer por necesidad de los visitantes, aprenderán a hablar otros idiomas para los comercios. Mejorar el transporte, los choferes deberían estar capacitados y mejorar el buen trato al ciudadano. Si la misma población se educa, todo va a mejorar. Con el turismo funciona todo. Si no seguiremos igual o peor.

Finalmente, ¿cuán importante es valorar el patrimonio cultural? 

La identidad… ¿Qué es? Demostrar, conocer la herencia con la que contamos de nuestros lugares. Hay que valorar nuestros propios recursos, para enriquecer nuestro aspecto económico, sobre todo (si se quiere ver de manera económica) y cómo se hace ello, a través de la formación cultural en nuestros pueblos, no solo de una persona nada más, sino de la sociedad. Y hay que dejar que los colegios sean difusores de nuestra cultura. Es cosa sencilla, solo qué falta voluntad y ponerse la camiseta huanuqueña de la identidad.

¿Alguna recomendación final?

Hay que difundir lo nuestro, que tenemos bastante. Hay que conocer para saber vender. Mucha gente que nos visita viene a conocer Huánuco, para llevarse sorpresas, bonita experiencia y conocimientos. Pero muchos se vuelven resentidos, porque no hay buena acogida. Agradezco a los diferentes medios de comunicación, porque han sido mi brazo derecho para lograr las declaratorias, a través de la difusión.