QUE TANTO SABEMOS SOBRE NUESTROS GRUPOS ÉTNICOS AMAZÓNICOS

 Escrito por:  Denesy Palacios Jiménez

Para Donald Lathrap, los antecesores de los shipibo-konibo habrían llegado al Ucayali procedentes del norte, entre los años 650 a 810 a.C. Este pueblo tiene su origen en una serie de fusiones culturales entre tres grupos que anteriormente eran distintos entre sí: los Shipibos, los Konibos y los Shetebos. El nombre de este pueblo estaría relacionado con los términos “mono” y “pez”, en el idioma originario. Según la tradición oral de este pueblo, los Shipibo-Konibo recibieron esta denominación porque en el pasado se ennegrecían la frente, el mentón y toda la boca con un tinte natural de color negro, lo que los hacía parecerse a un mono que llamaban shipi. La producción artesanal y textil del pueblo Shipibo-Konibo es una de las más famosas de la Amazonía peruana debido a sus típicos diseños. El famoso sistema de diseño kené tiene un valor fundamental en la cultura Shipibo-Konibo, ya que expresa su cosmovisión. En el año 2008, el kené fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación con la Resolución Directoral RD N 540/INC-2008.

Este pueblo ribereño se encontraba tradicionalmente asentado en las costas del río Ucayali y sus afluentes. Actualmente, las comunidades Shipibo-Konibo se ubican en los departamentos de Ucayali, Madre de Dios, Loreto y Huánuco. Los resultados de los censos nacionales 2017 indican que 34152 personas han manifestado que su lengua materna es la lengua Shipibo-Konibo y 25,232 personas se han autoidentificado como parte del pueblo indígena Shipibo-Konibo a nivel nacional.

Además, contamos con el pueblo asháninca conocido con el término campa, denominación que muchos Ashánincas han rechazado por asociarla a connotaciones peyorativas. En su lugar, prefieren denominarse asháninca, que puede traducirse como ‘gente’, ‘paisano’ o ‘familiar’.

El pueblo asháninca vive principalmente en el área que se extiende entre las laderas orientales de la Cordillera de los Andes y el alto Yurúa, que abarca zonas de los pisos ecológicos de selva alta y de selva baja de los departamentos de Junín, Ucayali, Huánuco, Cusco, Pasco y Ayacucho; constituyen el pueblo indígena amazónico demográficamente más numeroso del Perú. Según los resultados de los censos nacionales 2017, por sus costumbres y sus antepasados han sido 55,493 personas que se han autoidentificado como parte del pueblo asháninca a nivel nacional; y por el idioma o lengua materna con el que aprendió a hablar en su niñez han sido 73,567 personas que han manifestado que hablan la lengua asháninca que corresponde al 1,64% del total de lenguas originarias a nivel nacional. Además, los datos obtenidos por el Ministerio de Cultura, la población de las comunidades del pueblo Ashaninka se estima en 112,492 personas.

Según Rojas Zolezzi la presencia de pueblos cuyas lenguas pertenecían a la familia Arawak, en el curso medio del Amazonas, data de hace más de 3000 años, se conoce que los ashánincas mantuvieron relaciones de intercambio con poblaciones andinas desde épocas anteriores a los Incas.

A partir de 1635 se inicia el proceso de evangelización por misioneros dominicos y franciscanos, proceso que afecta de manera importante la vida del pueblo ashaninka. Los misioneros ingresaron al territorio ancestral de este pueblo por las ciudades de Tarma, La Merced y Satipo (actualmente dentro del departamento de Junín), estableciendo 38 misiones en 1675. Durante el periodo misional la población ashaninka disminuyó de manera importante, debido principalmente a las epidemias. Un momento clave en la historia del pueblo ashaninka fue su participación en la rebelión que lideró Juan Santos Atahualpa contra los misioneros y conquistadores españoles, en 1742 (Espinosa 1993). Esta rebelión fue consecuencia de una serie de tensiones ocurridas a lo largo del siglo XVII. Esta rebelión trajo consigo la unión de distintos pueblos indígenas tales como los yanesha, shipibo y konibo, y obligó a las autoridades coloniales a cerrar las fronteras para detener el avance de la rebelión hacia la parte. En el siglo XIX, muchos ashánincas se desplazan hacia las cuencas del río Ene y del río Tambo, e luego en el siglo XX hacia el valle Perene y valle Apurímac, y hacia zonas montañosas de las cordilleras de Vilcabamba y Pangoa, lo que trajo como resultado un patrón de asentamiento disperso.

También tenemos a los amueshas, con una población de 6980, distribuida en 48 comunidades, en 1715 el Padre Francisco de San Joseph funda cinco misiones en la zona de los amueshas en Huánuco. Los shipibos conibo, en la zona fronteriza entre Perú, Bolivia y Brasil, llegaron al Ucayali el año 300 d.C. Con una población de 40,000 personas, viven en las cuencas de los ríos Ucayali, Pachitea, Callería, Aguaytía, Tamaya y Lago Yarinacocha. En las últimas décadas del siglo XX su situación se ha visto complicada por la presencia de narcotraficantes, subversivos, colonos y explotadores de hidrocarburos.