Perú se queda sin Mundial tras un partido ramplón que acabó ganando Australia en los penaltis

Perú no estará en el próximo Mundial de fútbol. El equipo dirigido por Ricardo Gareca cayó en los penaltis ante Australia, en la última oportunidad que tenía para acceder a la cita de Qatar 2022. Después de un partido especialmente igualado en el que se mantuvo el empate a cero hasta el final de la prórroga, llegó el momento de decidir qué equipo pondría rumbo a la primera fecha mundialista. De ello se encargó la tanda de lanzamientos desde los once metros, en la que el guardameta australiano Andrew Redmayne, que tan sólo había jugado un minuto de partido, consiguió aguarle la fiesta a la bicolor parándole un penal decisivo al delantero peruano Alex Varela.

La desilusión se apoderó del conjunto rojiblanco nada más concluir el choque, máxime después de haber tenido tan cerca el pase a la Copa del Mundo. Fue Flores en el último suspiro de la prórroga quien estrelló la pelota contra el palo de la portería rival después de enganchar un rotundo testarazo. La opción de la victoria se difuminó al instante, sumiendo al equipo en un escenario de impotencia que acabó reflejándose en los penaltis frente a Redmayne, el hombre que pasará a la historia en esta muestra de repesca infinita. Los pronósticos más contundentes de las mejores casas de apuestas en Perú estaban en lo cierto: los de Gareca iban a sufrir hasta el último segundo.

Hubo poco fútbol en los compases iniciales del partido, mezcla de nerviosismo y precipitación, lo que provocó a su vez que fueran muy pocas las ocasiones de gol que pudieron contabilizarse. El primer aviso llegó de la mano de los australianos, siendo Mitchell Duke el jugador que intentó abrir el marcador con un disparo potente desde lado izquierdo; la pelota ni siquiera fue dirigida entre los tres palos. La respuesta peruana vino por el carril derecho, desde donde se originó un centro medido al área que remató Lapadula de cabeza, pero que no terminó viendo portería, a pesar de que algunos aficionados llegaron a cantar el primer tanto de su equipo.

Sin claros síntomas de contundencia de cara al gol, se fueron sucediendo numerosos remates australianos que intimidaron muy poco al portero peruano Pedro Gallese. La primera distancia entre ambos conjuntos la fue marcando la posesión, que estuvo más inclinada en estos cuarenta y cinco minutos hacia el lado oceánico. A partir de ahí, el recurso del que estuvo haciendo uso el cuadro de Gareca la mayor parte del tiempo fue el balón en largo, que estaba permitiendo a Lapadula y Peña crear a veces una sensación de desequilibrio en el área rival. Con esta tónica se llegó al final de la primera mitad, con el balón circulando sobre todo en las inmediaciones del centro del campo y con pocas ocasiones claras de peligro merodeando en torno a los guardametas.

La vuelta del túnel de vestuarios arrancó con algo más de fútbol y atrevimiento. A pesar lo caro que se pagan los errores en encuentros de esta dimensión, ambos equipos decidieron arriesgar poniéndole un grado más de verticalidad al asunto. La bicolor empezó a gustarse gracias a los centros que Luis Advíncula estaba fabricando desde la banda derecha. El lateral peruano percutía una y otra vez colgando balones al corazón del área, provocando con ello no sólo la inestabilidad en la zaga australiana, sino el dominio rojiblanco en la mayoría de las vertientes del juego.

Los minutos fueron pasando sin demasiados sobresaltos, con la misma cadencia, con Perú teniendo la pelota mientras el adversario aguardaba tranquilo en su campo. Hubo que esperar hasta el setenta para ver la primera jugada más o menos incisiva del partido. Fue Christian Cueva el que probó fortuna con un disparo que terminó estrellándose contra el lateral de la red de la portería de Ryan. Si bien no inquietó demasiado al portero de las filas de la Real Sociedad, lo cierto es que sirvió para avivar la dinámica ofensiva. En el ochenta y cuatro llegó el turno de los de Graham Arnold, que a punto estuvieron de estrenar el marcador. Una asistencia de Mabil permitía a Behich sacarse un lanzamiento potente desde fuera del área que acabó lamiendo el palo.

Tres intentos igual de vertiginosos logró repetir el conjunto australiano en el último suspiro de los noventa minutos. El más notorio fue una vez más el protagonizado por Aziz Behich, que se metió en la piel de Messi, gambeteó entre dos defensores con caño y finta incluidos y elaboró un tiro con rosca final que se marchó fuera por unos centímetros. La afición peruana contuvo la respiración durante unos instantes, deseando que el pitido final retumbara en todo el estadio.

Llegaba así el momento de disputar la prórroga, de poner la última gota de energía en el encuentro, de anteponer la pasión a la técnica. No fue así. La primera parte del alargue discurrió con la misma contención que había estado acaparando la mayor parte del juego. Tan sólo una oportunidad de Flores en el 99 hizo soñar a los peruanos con el billete a la Copa del Mundo; Ryan volvió a estar impecable bajo los palos.

Aunque en un escenario de fútbol rácano e intenciones tímidas, el combinado peruano tuvo la más clara en el minuto 107, nuevamente a través de Flores, cuyo remate de cabeza a pase de González se chocó contra el poste derecho, dejando así la miel en los labios a todo un país.

La tanda de penaltis dio comienzo con el error de Boyle y el acierto de Lapadula. El optimismo estaba en el horizonte americano, pero un palo de Advíncula en el tercer lanzamiento volvía a poner las tablas sobre el electrónico. A partir de ese instante, Australia no sólo no volvería a fallar más desde los once metros, sino que incluso contribuyó a poner nervioso a Valera en el último intento. Una danza incomprensible de Redmayne hizo que el delantero peruano lanzase el penalti sin apenas confianza; paradón del guardameta australiano que dejaba a Perú fuera del Mundial de Qatar.

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