Obras paralizadas

Es preocupante la paralización de muchas obras en la región Huánuco, especialmente de aquellas destinadas a la atención de la población. Es, incluso peor, cuando estás se relacionan con la salud. Nos referimos al centro de Cholón en Marañón valorizado en 4.9 soles, asimismo el centro de salud de Yuyapichis en Puerto Inca con 7.9 millones y el centro de salud de Monzón en la provincia de Huamalíes con un presupuesto de 12 millones de soles.

La gerente regional de infraestructura del Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco), Deni Cuchilla Acuña, remarcó que esta paralización se debe a muchos factores, sí quisiéramos enumerar el primero sería la falta de presupuesto debido a la pandemia. El Ministerio de Salud (Minsa) ha direccionado todo el dinero para la atención a la tercera ola de la COVID-19.  Obviamente, la lucha contra la pandemia demanda un presupuesto excesivo. Sin embargo, es también porque muchas obras están mal construidas o se construyen en lugares no adecuados. Sus expedientes o no tienen saneamiento físico o cuentan con uno irregular para seguir la construcción.

Si a eso le sumamos la burocracia que demoró demasiado en la gestión del presupuesto y exigir a los supervisores de obras la conformidad de los avances. Y además de eso, la corrupción tan enquistada en todas las regiones, especialmente las mencionadas arriba. Es la fórmula perfecta para perjudicar a la población.

Le echamos la culpa al ministerio de Economía y Finanzas pues son obras licitadas, en algunos casos, obras entregadas a las empresas ganadoras de las licitaciones que de cualquier manera están siendo perjudicadas y ello traería como consecuencia procesos judiciales en las que perdería el Gorehco o el Estado peruano, como suele suceder. 

El panorama es bastante preocupante, ya que está previsto, según los especialistas, la llegada de la tercera ola con la variante Delta.

Lo que es más, si bien es cierto que el departamento tiene siete plantas generadoras de oxígeno, y afortunadamente la existencia de algunas de ellas se debe a la inversión privada, éstas no son suficientes para la demanda interna.

La planta de oxígeno del hospital de contingencia HV, que costó prácticamente 2 millones de soles, no está en funcionamiento desde mayo, lo cual es una completa burla hacia la población.

Por su parte, los señores consejeros solo se echan la culpa entre ellos, y no cumplieron con su labor de fiscalización.

El Gorehco ofreció en febrero de este año adquirir 10 plantas de oxígeno por nada menos que 30 millones de soles. Independientemente de la sobrevalorización de estas, lo preocupante es que nuevamente nos enfrentaremos a una ola de rebrotes, sin las herramientas necesarias para luchar contra ella.

Entonces, después de año y medio de pandemia, esta tercera ola podría ser más letal que las dos primeras, sin centros de salud, sin muchos especialistas, sin plantas de oxígeno, y con una población que parece aún poco madura para asumir comportamientos más consistentes de prevención.