Unas 32 personas damnificadas del barrio 30 de Julio podrían ser reubicadas hacia un terreno disponible en Andahuaylla, según indicó el alcalde provincial de Ambo, Cayo Leonidas Santiago Campos. La decisión, sin embargo, dependerá de la aceptación de las familias afectadas, que han expresado preocupación por la distancia y el traslado de sus hijos al colegio San José. El burgomaestre señaló que la licenciada Maritza está a cargo de coordinar los acuerdos con las autoridades del barrio 30 de Julio y del barrio Milagros. Santiago Campos sostuvo que el avance documental debe acelerarse porque “el peor enemigo es el tiempo”. De acuerdo con el alcalde, el municipio cuenta por ahora con un terreno sobrante en Andahuaylla, donde ya viven familias que fueron trasladadas anteriormente desde la zona del arroyo. También mencionó que en Quicacán existiría otra alternativa, vinculada al Gobierno Regional, que estaría predispuesto a ceder un espacio. La distancia complica la aceptación Santiago Campos reconoció que parte de la población damnificada observa con preocupación la posibilidad de trasladarse lejos de su zona actual. Según explicó, una de las principales dificultades es que varios niños estudian en el colegio San José, lo que haría más complejo el desplazamiento diario. El alcalde afirmó que la zona donde permanecen las familias de 30 de Julio es “inadecuada” para seguir viviendo, aunque insistió en que la reubicación dependerá de la colaboración y aceptación de los propios vecinos. Estimó que una definición podría tomar entre dos, tres o cuatro meses. Respecto al barrio Milagritos, el alcalde indicó que, hasta el momento, las familias se encontrarían en mejores condiciones. Señaló que las autoridades verificaron la zona, realizaron algunos trabajos y mantienen monitoreo constante. Servicios básicos aún en evaluación Sobre Andahuaylla, Santiago Campos sostuvo que en la zona hay agua y desagüe en ejecución por parte del Gobierno Regional. Sin embargo, no precisó si las familias recibirán solo el espacio para vivir o algún tipo adicional de apoyo, al señalar que ello dependerá de la evaluación correspondiente. La definición de la reubicación queda ahora sujeta a dos factores: la disponibilidad real de terrenos en Andahuaylla o Quicacán y la aceptación de las familias damnificadas, que deberán decidir si priorizan salir de una zona considerada riesgosa o mantenerse cerca de sus centros de estudio y actividades diarias.
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