La muerte del ingeniero Joseph Arturo Boleje Urco dentro de una unidad minera en Morococha ha generado indignación y serias interrogantes sobre los protocolos de control, búsqueda y seguridad en operaciones de alto riesgo. Según información preliminar, el profesional laboraba para la empresa contratista GMI y habría ingresado a trabajar el jueves, como parte de su jornada habitual. Sin embargo, no habría retornado y, pese a ello, su ausencia no fue advertida oportunamente. Lo más preocupante del caso es que las actividades en la unidad minera habrían continuado con aparente normalidad durante más de un día, sin que se activara de inmediato un procedimiento de búsqueda o emergencia. Recién durante la madrugada del sábado, el trabajador fue hallado sin vida dentro de las instalaciones. Las primeras versiones indican que el fallecimiento habría sido provocado por inhalación de gases, aunque esta hipótesis deberá ser confirmada por las diligencias oficiales. El hecho ha puesto bajo cuestionamiento los mecanismos de supervisión del personal, especialmente en una actividad donde cada ingreso, salida y desplazamiento debe ser estrictamente controlado. También genera dudas que, según denuncias recogidas, los protocolos de emergencia se habrían activado recién tras el hallazgo del cuerpo, como si el incidente hubiera ocurrido horas antes y no desde el jueves, cuando el ingeniero fue visto por última vez. Las autoridades deberán esclarecer qué ocurrió, por qué no se detectó su ausencia y si existieron fallas en la cadena de seguridad. La familia y compañeros del profesional esperan una investigación transparente que determine responsabilidades.
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