Monstruo violó, embarazó e hizo abortar a su hija

Una niña vivió un calvario durante seis años de su vida al ser ultrajada sexualmente de manera sistemática por su padre Walter Oriol Huamán Trinidad, quien la embarazó y la hizo abortar. Este criminal hecho se descubrió cuando la menor decidió contarlo todo a su madre.
La progenitora afirmó ante la policía que, cuando llegó de su trabajo a su domicilio encontró a su hija de 15 años sumamente deprimida. Ante esta situación se le acercó y le pidió que le cuente lo que le pasaba y le ofreció ayudarla. Con esa confianza, la adolescente relató que su padre la ultrajaba sistemáticamente desde que tuvo 9 años de edad. Le refirió también que en octubre de 2016 quedó embarazada y en enero de 2017 le avisó a su padre que no le venía la menstruación; entonces, el sujeto compró pastillas abortivas y le dio de tomar, pero el medicamento le hizo daño y se le complicó su salud, siendo trasladada al hospital Hermilio Valdizán.
El sujeto le ordenó a su hija que invente que la violaron y que quedó embarazada, por lo que no dijo el verdadero nombre de su agresor sino que la había ultrajado un joven desconocido, quien le había dado un caramelo y luego abusó sexualmente. Este caso que llegó hasta la fiscalía, fue archivado por falta de pruebas y por no haber sido identificado el presunto violador.
La quinceañera en su declaración afirmó que su padre abusaba de ella en una vivienda deshabitada ubicada en el jirón Las Palmeras en Cayhuayna, distrito de Pillco Marca, de propiedad del hermano del violador y que constantemente le realizaba tocamientos indebidos, especialmente por las noches cuando dormía.
Con esos argumentos, el fiscal solicitó detención preliminar por 72 horas y luego pidió prisión preventiva por un plazo de nueve meses, lo que fue declarado fundado por el juez Iván Aguirre, del Juzgado de Investigación Preparatoria de Amarilis.
En tanto, el sujeto durante la audiencia habría aceptado su responsabilidad y dio indicios que desea acogerse a terminación anticipada para aminorar la pena; sin embargo, podría recibir cadena perpetua de hallársele responsable del delito.