Medio siglo de Cien Años de Soledad

Por: Arlindo Luciano Guillermo
El 30 de mayo de 1967 vio la luz la célebre novela Cien años de soledad del inmortal Gabriel García Márquez. Es tan famosa como la Biblia y El Ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Gabo era un prestigioso periodista, había escrito cuentos y la novela La hojarasca. No era un escritor de renombre, hasta que apareció Cien años de soledad, el Amadís de América. La novela, publicada por la editorial Sudamericana en Buenos Aires, se vendió como pan caliente. Los 8 mil ejemplares de la primera edición se agotaron en un dos por tres. Los lectores tenían entre sus manos una “obra de hechicería literaria”, que empieza, rompiendo la línea del tiempo convencional, con el coronel Aureliano Buendía frente al pelotón de fusilamiento y termina con el último de la estirpe, devorado por las hormigas.
Gabriel García Márquez es uno de los más grandes fabuladores de la literatura latinoamericana, uno los notables escritores del boom de la novela latinoamericana que catapultó a la narrativa y la historia de América Latina al mundo. Amigo personal de Fidel Castro, Premio Nobel de Literatura 1982, autor de geniales libros que siempre van a perdurar en la preferencia y la memoria de lectores jóvenes y veteranos: El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quién le escriba y Crónica de una muerte anunciada. El título primitivo de Cien años de soledad es La casa. En García Márquez. Historia de un deicidio (1971), Mario Vargas Llosa registra el siguiente testimonio de la infancia de Gabo: “En cada rincón había muertos y memorias, y después de las seis de la tarde, la casa era intransitable. Era un mundo prodigioso de terror. Había conversaciones en clave. En esa casa había un cuarto desocupado donde había muerto la tía Petra. Había un cuarto desocupado donde había muerto el tío Lázaro. Entonces, de noche, no se podía caminar en esa casa porque había más muertos que vivos. A mí me sentaban, a las seis de la tarde, en un rincón y me decían: “No te muevas de aquí porque si te mueves va a venir la tía Petra que está en su cuarto, o el tío Lázaro, que está en otro.” Yo me quedaba siempre sentado…”
Cien años de soledad es la historia circular del pueblo de Macondo y de la familia Buendía Iguarán que registra siete generaciones. Ambas establecen una relación de simbiosis y reciprocidad: Macondo es la historia de la familia Buendía y viceversa. La columna vertebral es Úrsula Iguarán, quien toma las riendas de la familia, mientras que el marido, José Arcadio Buendía, el fundador de Macondo, se entretiene con locuras y experimentos extravagantes. Según MVLl, estas son las 7 generaciones identificadas en Historia de un deicidio. Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía (primera generación) tienen tres hijos: José Arcadio, el que se va a recorrer el mundo con los gitanos, Aureliano, el legendario coronel liberal, y Amaranta, la solterona que muere con olor a castidad (segunda generación). Integran la tercera generación los hijos de José Arcadio y Pilar Ternera, de Aureliano y Pilar Ternera y los 17 hijos del coronel Aureliano. Remedios la Bella, José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo (cuarta generación). José Arcadio, el seminarista, Renata Remedios y Amaranta Úrsula (todos hijos de Aureliano Segundo y Fernanda del Carpio (quinta generación). Aureliano Buendía, el que descifra los manuscritos de Melquíades, ese “gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión” (sexta generación). Aureliano, el de la cola de cerdo, hijo de Aureliano el sanscritista y de su tía Amaranta Úrsula. Este Aureliano vive brevemente antes de que las hormigas lo devoren (séptima generación).
Cien años de soledad ha cumplido medio siglo de vigencia. Leerla es una fascinación indescriptible, una aventura por los predios más extraordinarios de la ficción, una experiencia lectora imborrable. Remedio la Bella asciende en cuerpo y alma al cielo (como si fuera la mismísima Virgen María, la madre de Jesús), todos los ciudadanos de Macondo están convencidos de que el hecho ha ocurrido. El liberal coronel Aureliano Buendía (ese que tiene 17 hijos en 17 madres diferentes engendrados durante las guerras civiles) se enfrenta al poder del Estado conservador sin éxito. Releer Cien años de soledad tiene el mismo encanto de las primeras experiencias que mancan la vida, la personalidad y las preferencias literarias. Gabo ha construido la ficción de Cien años de soledad sobre la base de la realidad histórica y familiar. Lo dice él mismo en Vivir para contarla: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla.»