LOS DIEZ AÑOS DE RADIO MIRAFLORES

Por Jacobo Ramirez Mayz

A Raúl Oviedo lo conocí hace más de treinta años, en el Seminario Mayor San Teodoro. Y, hasta ahora, parece que el tiempo no pasa por él. Debe haber comido culebra, o tomado algún brebaje para no envejecer. Lo cierto es que, así como mi amigo Luis es el yayán de las redes sociales, él lo era en el seminario.

Siendo alguna vez mi asistente, encontró entre mis cosas un cassett de la banda de rock Indochine, el cual decomisó. Hoy que escribo estas líneas, lo daré al olvido (lo que demuestra que no soy rencoroso). Estudió en España y su mundo aventurero o de jipi le permitió ser mochilero y viajar por diferentes lugares. Hace poco estuvo en Bolivia, haciendo turismo y actualización periodística.

Tuvo en Huánuco un programa televisivo que se llamaba «La tertulia», en donde conversaba sobre temas de actualidad con sus invitados. Alguna vez, Andrés Bryce y Jacobo Echenique, como nos decía el gran maestro Andrés Cloud, participamos en él. Su visión empresarial ha hecho que apertura, hace diez años, una emisora en el distrito de Umari, que lleva por nombre Radio Miraflores. Gracias a su invitación, Luis Mozombite y este escriba estuvimos en ese distrito para participar de un encuentro académico cultural, en donde se habló de algunas personalidades de esa provincia.

En el evento participaron estudiantes del quinto de secundaria de las instituciones educativas Leoncio Prado, de Umari, y de La Punta, así como algunas personalidades de la zona. Después de nuestra participación, expuso el profesor de música Kleider Sandoval Ventura, natural del lugar, un estudio sobre el huayno de la zona. Escucharlo permitió entender y disfrutar mejor la participación de la señora Apolinaria Loreña Masgo, más conocida en el mundo de la música como «La Pañaquita Engañosa», quien, junto al violinista Octavio Santamaría Silvestre, al arpista Celerio De La Cruz y a la señora Lucía, que cajoneaba el arpa, hicieron que el auditorio de la municipalidad se convirtiera en una gran pista de baile. Escuchar a la cantautora, compositora de más de 30 canciones, y verla a sus 80 años bailar y zapatear como Dios manda, hace pensar que la vida, bien bailada y tomada, dura para siempre.

Después de escuchar cantar a Juan Pablo Díaz, cuyo nombre artístico es «El Huanchaquito», se terminó esa maravillosa mañana con nostalgia y con ganas de continuarla. Racuchi, que así lo llamábamos en el seminario, como gran anfitrión que es, nos sirvió un plato típico que contenía kishiwa, racacha y mote, y la verdad era que hubiese querido repetirla. Finalmente, gracias a productos de la molienda «El Warapo», que está en Yanamayo, hicimos un brindis y nos trajimos un litro de aguardiente cada uno de los invitados. Estoy seguro de que si hubiera estado bien de salud esa botella no hubiera llegado a mi casa, y ese día hubiera dormido en la comisaría de Rancho.

Ya de regreso, mientras veía que el chofer enderezaba las curvas manejando, Luis y nuestro anfitrión conversaban sobre Huánuco. Me puse a pensar en la gran riqueza artística que tienen los pueblos de nuestra ciudad, y en que gracias a personas como Raúl, quien les da un espacio en su radio, pueden mostrar sus talentos y decir a los radioescuchas que están vivos y que tienen un espacio en este valle de lágrimas.

Así se celebraron los diez años de Radio Miraflores, y estoy seguro de que, al paso que va, celebrarán cientos de años más, aunque ya no estaré para contarlos.

Las Pampas, 30 de mayo de 2024